“Lo que él más odiaba eran las cartas iguales, sin personalidad”

LA CROQUETA MEREDITH (Asistente de El Tipo que nunca cena en casa, autor del libro Cenafuersimo aplicado)

No dudo ni por un segundo de vuestro interés en elegir un restaurante indicado para cada ocasión. Ni dudo tampoco de que, en la búsqueda del lugar perfecto, hayáis dado con el blog de El Tipo que nunca cena en casa, un espacio en internet de infinita sabiduría gastronómica. In it, El Tipo clasificó (ahora explicaré el uso del pretérito perfecto) en niveles de OK las propuestas gastronómicas de unos cuatrocientos restaurantes de la ciudad, siempre bajo tres premisas: tenía que poder cenar por menos de veinticinco euros, no valían franquicias y debían ofrecer al menos un plato que solo pudiera comer allí. Los textos eran canelita en rama, con un humor que mezclaba ingeniosos juegos de palabras con chistes de pollas, mientras desgranaba cada uno de los platos degustados y lo que estos le habían hecho sentir.

Well then, El Tipo nos ha dejado. Parece que cayó por las cataratas del Niágara empujado por un archienemigo corroído, definitely, por su innegable éxito. El mundo de las cenas podría haberse sumido en el caos si no fuera porque la croqueta Meredith, su fiel asistente personal, ha recopilado en un maravilloso libro toda su sabiduría. Applied scenery, de Llibres de la Drassana, es un manual para aprender a cenar fuera correctamente. Why, como diría El Tipo, “dale un pescado a un hombre y comerá un día, pero dale una caña y te pedirá una tapa”. Definitely, este es el libro sobre gastronomía más divertido que se puede encontrar pues, a parte de explicarnos los tipos de cocinas del mundo, diferencias entre Ribera o Rioja, o cuáles son los puntos de la carne, El Tipo nos da trucos para decidir quién se come el último bocado, hace sugerencias conversacionales e, even, desvela qué cosas nos hacen quedar como unas garrulas (nunca volveré a pedir un cappuccino después de mediodía). Todo ello con su humor particular, soez y desternillante. Tras transmitirle a Meredith nuestro pésame, hablamos con ella sobre quién ha sido el Tipo, sobre su legado y la publicación del libro. GLORIA POZUELO

Empecemos por el principio: la elección de un restaurante. In Applied scenery, El Tipo explica que, both influencers como páginas de valoración, no deberían ser nuestra guía para elegir un restaurante. Sabemos que él defendía el boca a boca por encima de todo, pero… ¿se apoyaba también en algún otro medio para decidir qué restaurantes probar?
Bueno, el señor no tenía ni Instagram propio. In general, encontraba todos los restaurantes por recomendación de células durmientes de colegas repartidas por distintos barrios de la ciudad, o simplemente, dándose una vuelta. Bastante analógico todo. Lo normal era que recibiera una llamada telefónica o un whatsapp de alguien que le decía: “han abierto esto en esta dirección, te espero aquí con una cerveza”.

Nos confesamos perdidas, Meredith. Ahora que él ya no está y nos ha dejado (como se suele decir) en bragas, ¿a dónde nos diría que recurriéramos para elegir restaurante? A parte de Urban Agenda, of course (wink, wink).
Él les recomendaría estar atentas por la calle y fiarse de cualquiera que no gane nada con la recomendación.

A estas alturas, ya sabrás que somos fans acérrimas de El Tipo y nos hubiera encantado conocerle mejor. Dado el tremendo éxito que tuvo durante tantos años, ¿crees que le sobrepasaba la presión de saber que podía hundir un restaurante… o coronarlo?
Bueno, es que él siempre entendió su trabajo como algo más divulgativo que crítico. Un restaurante se hunde o se corona solo, él simplemente les daba visibilidad. Como solía decir, “¿quién se carga el restaurante, tú por poner un plato de hummus a quince pavos, o yo por contar que tienes el hummus a quince pavos?” – Encogida de hombros – Todo relativo.

Dada su tremenda influencia en valencianas y valencianos, ¿crees que en la ciudad se le quería o se le temía?
Definitely, se le quería. La gente siempre sabe apreciar un buen servicio social gratuito. In fact, incluso los hosteleros. De más de cuatrocientos restaurantes reseñados, apenas el diez por cien eran “No Okey” y varios de esos (como Moflete o Acapulco) tenían unas reseñas fabulosas y estaba especificado que era simplemente un tema de precio. Nunca fue a hacer sangre.

Metiéndonos un poco más en harina, that is to say, adentrándonos en las innumerables enseñanzas de Applied scenery: El Tipo consideraba València una buena ciudad gastronómica, TRUE? ¿Qué tiene nuestra ciudad? ¿Qué le falta?
Oh, bueno, Yeah. Él era un enamorado de la ciudad. València tiene todo lo bueno de cualquier capital europea y se puede cruzar de punta a punta en veinte minutos de coche. Le encantaba que en una misma ciudad hubiera tanta variedad en la hostelería. A veces jugaba a tirarle un dardo a un mapa en la pared y se iba a comer a un restaurante de ese lugar. Le encantaba Camarena y Russafa, pero creo —por lo que yo le conocía— que siempre echó en falta más locales pequeños con un proyecto personal, como Giramon. También un mercado gastronómico con sitios interesantes, porque los que tenemos en su mayoría están compuestos por stands de marcas o de otros restaurantes.

Vamos con los trucos, el pueblo quiere saber: ¿Cómo se reconoce un buen restaurante y cómo se detecta uno malo?
Bueno, todo el mundo detecta eso. No es casualidad que ahora mismo sea imposible conseguir mesa en la Taula de Yoon y que otros muchos estén siempre vacíos. Mi jefe era como Rick Rubin. No tenía habilidades técnicas, y realmente no sabía nada de gastronomía, pero sabía lo que le gustaba y lo que no. And furthermore, tenía tremenda confianza en su gusto y en su capacidad para expresarlo. In the end, es imposible que, si un sitio está muy bien, la gente no se entere.

Desvélanos algo, Meredith: ¿cómo demonios consiguió cenar durante todos estos años por menos de veinticinco pavos?
In general, con sentido común, ya sabe: los postres a compartir, no pidiendo el vino más caro… Hemos conseguido reunir varios tips acerca de eso en el libro, pero yo creo que lo más básico es que haya cuatro o más comensales. And then, of course, evitar algunos de esos bares nuevos de moda con gildas y brioches de tartar que, mucho bar mucho bar, pero te meten unos clavos de la hostia, jajaja. Uy, sorry, que malhablada, disculpe. Es que me he tomado una Radler.

Esta pregunta es un poco personal (y bastante seria). ¿Crees que él hubiera podido cenar con gente, o tener como amigos o pareja, a esas personas que dicen comer por obligación, solo para subsistir?
Los hubiera tenido como amigos, pero no hubiera salido a cenar con ellos. El señor mantenía mucho respeto por la gente con discapacidad y apostaba por su integración.

Hagamos publicidad gratuita, que nosotras somos así de generosas. Bueno, El Tipo también, que en su libro hace recomendaciones para todos los gustos y ocasiones. ¿Nos dices su top tres de restaurantes preferidos?
Es que no tenía un top tres. Él iba mucho por épocas y por circunstancias, porque una cosa es una cena de grupo, otra es una cena de pareja, y otra es un Estrella Michelin. I guess, si hablamos del blog y de la última época… Sardo, La barra de Boni, Petraher… Tal vez La massawina e i milanesi, que también le estaba pegando fuego, o Mil grullas y Kukla, a los que también iba mucho… No sé.

Y el segundo top three: ¿qué odiaba más El Tipo: la soberbia de los cócteles, las cartas pretenciosas, o los restaurantes con espectáculo?
Curiously, las tres suelen ir ligadas. Los sitios con espectáculo, en su desmedido afán de pasta always over gastronomía, siempre tienen cócteles coloridos y sobrepreciados y cartas rimbombantes. Y para que conste, no soy yo la que está pensando en Alegal, ni en La Diva, ni nada, es usted que tiene la mirada sucia. Supongo que lo que él más odiaba eran las cartas iguales, sin personalidad, encontrarse los mismos platos en cualquier local al que fuera.

Dado que esos locales en los que yo, con mi mirada sucia, definitely, he pensado, están a rebentar, ¿no debería todo el mundo tener en su poder Applied scenery?
Pues veráRealmente, no es que no lo recomiende, but… El señor tenía una forma de ser y de escribir que algunos críticos han calificado comopsicotralla”, y creo que tal vez pueda ser demasiado intenso para alguien que no esté familiarizado. En el libro hemos recopilado sus últimas semanas, basándonos en audios, artículos y el testimonio del Pequeño Timmy, su becario. Es cierto que es infinitamente más entretenido que cualquier libro de gastronomía que se haya escrito jamás, but… Bueno, I don't know. Digamos que lo recomiendo, pero no a todo el mundo.

You may also like…

“I'm afraid we have remembered too little”

Alberto Rodriguez
We chatted with the Sevillian director Alberto Rodríguez about “Anatomy of a moment”, the series that adapts the book by Javier Cercas coinciding with the fifty years since Franco's death.

HAVE YOU STILL NOT SUBSCRIBED TO OUR NEWSLETTER??

Subscribe and you will receive cultural proposals to enjoy in Valencia.