FIDO

“ES UNA COMEDIA QUE HABLA DEL INTERCAMBIO DE PAREJAS. PERO TAMBIÉN DE LOS CELOS, DEL AMOR Y DE LA AMISTAD”

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Al verlos juntos, uno se pregunta qué pueden tener en común estos dos chavales. Uno tiene pinta de haber salido teletransportado (¿aún se usa esta palabreja?) de una de aquellas asambleas del 15M. El otro parece que venga de casa de sus suegros después de hacer la paella de los domingos. Aunque, bien pensado, la cosa bien podría ser perfectamente al revés. Las apariencias engañan. El caso es que Suso Imbernón (El braking, Cuando todo pase) y Juanjo Moscardó Rius (Juegos de familia, Paella Today) se embarcaron no hace mucho en la aventura de rodar juntos un largometraje. Uno, Suso, bregado en la dirección tras muchos cortos a sus espaladas. El otro, Juanjo, curtido en las tareas de guionista. Protagonizada por Macarena Gómez (Musarañas, En las estrellas), Enrique Arce (La casa de papel), Luis Miguel Seguí (La que se avecina) y Lorena López (Ella es su padre), Amor en polvo, la película que han dirigido (con la colaboración de María Mínguez en el guion) es una comedia. O bueno, una comedia con toques de drama. O una comedia muy seria. Ellos lo explican mejor. Dice la sinopsis: “Pablo y Blanca han decidido iniciarse en el intercambio de parejas desobedeciendo la primera norma fundamental: no hacerlo si estás en crisis. Para ello, llaman a dos de sus amigos solteros, Mia y Lucas, desobedeciendo también la segunda norma: hacerlo siempre con otra pareja. ¿Es lo mismo hacer el amor que echar un polvo? ¿Se puede tener una relación sin sexo? ¿Y sexo fuera de la relación sin que sean cuernos?”

Amor en polvo terminaba de rodarse en Valencia en estos días finales del caluroso mes de julio. Pillamos a Juanjo y a Suso resolviendo los últimos coletazos de la producción. No tengan prisa. Acomódense y lean, que la cosa va pa largo. GERARDO LEÓN

A ver, pregunta difícil: ¿cómo surge la idea de esta película?
Juanjo: Bueno, la idea sale de querer hacer una peli muy barata y que fuera muy producible (risas)

Suso: (risas, con cara de “a ver qué dices, muchacho”)

Juanjo: Yo a Gerardo se lo cuento todo… (risas)

Suso: Claro que sí, hombre.

Juanjo: En realidad viene de una idea que yo tenía que le propuse a María Laura Gargarella, que es una de las guionistas, para desarrollarla en 2008 o 2009. Ese guion estuvo a punto de hacerse con Fernando Colomo en 2010, pero al final no lo produjo. Entonces, como era una película muy pequeñita y fácil de producir, con el paso del tiempo, varias productoras se interesaron, pero no me convencía el acuerdo para comprarla y decidí producirla yo. Es una comedia sobre temas sexuales que a mí me interesan mucho, tipo Chocapaquete [su primer corto], donde se inicia mi carrera con estos temas. Y es, pues eso, una comedia que habla del intercambio de parejas, pero también del amor, de los celos, de la amistad. El intercambio es una excusa para tratar temas universales.

Ya que hablamos con el guion, tú fuiste también co-guionista de Paella Today, que aborda un tema parecido. ¿Qué cosas te dejaste ahí que querías poner en Amor en polvo?
J: Bueno, la idea [de Paella] era más de Cesar [Sabater, su director], pero sí que me atrajo porque también habla de un trio amoroso. Digamos que el tipo de comedia de Cesar no es exactamente la mía, pero también me atraía. El tipo de humor que tiene me gusta, me río mucho con él. Me dijo de participar y acepté. Pero ahí fue más como colaborador. Lo que sí es verdad es que aporté inquietudes mías. Y la verdad es que el trabajo fue muy bien. Después con uno de los co-productores fue otra cosa, pero con César fue muy bien (risas).

Habéis hecho una peli low cost, según me contáis. ¿Cómo se levanta una producción como Amor en polvo?
Suso: A mí me da la sensación de que íbamos con un seiscientos a doscientos cincuenta por una autopista…

J: Y cuesta arriba. (risas)

S: Y cuesta arriba. Con poco presupuesto, pero, de repente, el proyecto había ido creciendo con la incorporación de ciertos actores que le han ido dando caché y la posibilidad de que el proyecto se pueda mover a un nivel que, a priori, no estaba pensado para la producción. Es decir, vamos por encima de nuestras posibilidades. (risas) Con mucho riesgo para aquí el señor productor [por Juanjo], pero hemos llegado al final de la partida y parece que lo hemos hecho sin averías y sin grandes destrozos.

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Con qué ayudas habéis contado para levantar el proyecto.
J: Pues hemos tenido ayuda del IVAC, Á punt también pre-compró la peli y después inversores privados. Hemos tenido la suerte de contar con un patrocinador importante que es la red social Wyylde que está especializada en intercambio de parejas, justamente.  El proyecto les pareció muy interesante y fue muy guay que lo apoyaran y que quisieran meterse económicamente. Y después, al final ha entrado la productora Nadie es perfectode Quique Martínez, que al principio estaba como productor ejecutivo, pero el proyecto ha ido creciendo y acabó entrando a co-producir. Y la verdad es que, a pesar de las dificultades económicas, yo creo que en imagen no se va a apreciar esas carencias que, con el trabajo de todos, hemos ido supliendo muy bien.

Dirección a cuatro manos, ¿cómo se come esto?
J: Pues en la preproducción, muy bien (risas)

S: (risas)

J: En el rodaje ya menos (risas) ¡Nooo, bien! Ha ido bien. La verdad es que como Suso tiene mucha más experiencia en rodaje…

S: Tampoco tanta.

J: No, pero sí, joder. Yo que soy más guionista, todo lo que es el trabajo previo, bien. Pero luego en el set me pierdo un poco y mola tener a Suso que todo lo de la parte técnica lo controla. Yo, por ejemplo, lo de las miradas del plano y contra-plano, no me doy cuenta, si se están mirando bien, si no, el eje, si no sé qué. En ese tipo de cosas viene de puta madre que Suso lo controle.

S: Para mí la co-dirección es rica. Siempre tiene sus riesgos si hay momentos en los que no estás de acuerdo en lo que quieres. Pero, en general, siempre genera una dialéctica y un debate que lleva a buscar la mejor solución. A veces uno solo se está equivocando y no se da cuenta. Yo he visto a un director que está rodando y todo el mundo se está dando cuenta de que está equivocando y nadie se lo dice. Entre dos ya es más fácil. Ahora, ¡seguro que hemos hecho mil cagadas..!

J: Seguro que mientras rodábamos había gente pensando: ¡estos dos se están equivocando! (risas)

S: Pero siempre dicen que cuatro ojos ven más que dos.

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¿Teníais algún proceso de trabajo particular o ibais viendo las cosas según surgían?
S: Un poco de todo.

J: Lo que sí que hemos hecho es un trabajo grande de planificación previo. Después llegaba el día de rodaje y surgían cosas y debíamos modificarlo. Tener un plan B, un plan C para cada secuencia. Pero yo creo que la diferencia con otros directores o con otros equipos con los que he trabajado es que no se lo preparan tanto o lo llevan más al día, y nosotros…

S: Teníamos que convenirlo.

J: ¡Claro!, para saber cómo lo teníamos que hacer. Y como teníamos un rodaje tan ajustado, ha venido muy bien prepararlo mucho antes. Para mí, que es mi primer largo y solo he hecho un corto antes como director, me da mucha seguridad. Bueno, dos cortos. Con Suso ya he co-dirigido un primer corto y trabajábamos así.

S: Con la particularidad que yo desconocía de que, por lo que se ve, ensayamos mucho. Con los actores ha sido complicado conseguir los ensayos que queríamos porque parece ser que en la industria del cine español no se ensaya tanto. De hecho, ¡nosotros hubiéramos ensayado muchísimo más!

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Habéis comentado que habéis hecho un corto previo a esta película. ¿Qué aprendisteis con esa experiencia que os ha servido para el largometraje?
J: Yo creo que el método de trabajo, en ver los pasos a seguir, buscar soluciones… Hay imprevistos que, por mucho que planees, acaban saliendo. Pero yo creo que ha sido ver que la metodología funcionaba. La putada es que no nos ha dado tiempo a montar el corto. (risas) Habríamos acabado el proceso y seguro que habríamos aprendido muchas más cosas.

S: Lo que pasa es que cada proyecto es específico. Este era muy distinto porque son secuencias muy largas con mucho diálogo, algo a lo que yo tampoco me había enfrentado. El tono de la historia y todo. El corto nos sirvió para ver que podíamos co-dirigir, pero había que adaptarlo a esta nueva historia.

Suso, tus cortos son de corte más bien social y ahora te pasas a una comedia…
J: Comercial a tope. (risas)

…Eso, comercial ¿Qué ha significado para ti como director?

J: ¡Se ha vendido! (risas)

S: Yo soy un mercenario. (Risas) No, a ver. Yo tengo cortos de comedia. Juanjo y yo nos conocimos en un master de guión de la UIMP. Allí hice un corto que dirigí con Nuria Roca, Pantalones vaqueros, que era pura comedia. Al final, la historia me atrajo porque todo este tema de apertura sexual y de intercambio de pareja me interesa. (risas) Me parece muy divertido cuando hay un tema que abrir a la sociedad.

J: Es comercial, pero también es verdad que no es la típica comedia, sino que el tono sí que encaja en el cine que le puede gustar a Suso.

S: Es una comedia de situación, pero no es comedia pura. Tiene momentos dramáticos. Es como un balancín de emociones donde se juega todo.

J: Hay momentos en los que lloras y te ríes en la misma secuencia. Ojalá lo consigamos porque eso sería lo más. Pero sí que está pensado que sea como una montaña rusa de sensaciones. Al principio es muy de comedia, pero luego se va cargando la situación y poco a poco van habiendo cada vez más enredos.

Hablarnos un poco del proceso de selección del reparto. 
J: Pues la verdad es que hicimos muchísimo casting. Previamente yo había hecho un primer casting para las ayudas a la producción y, al principio, la película era todo en valenciano con actores valencianos. Y sí que es verdad que encontramos actores muy buenos, pero era una pena porque varias distribuidoras se interesaron por el proyecto y querían meter dinero antes, pero siempre me decían lo mismo: que si no había algún actor comercial era muy difícil que entraran. El co-productor Quico Martínez también insistía en que hubiera actores más famosos. Entonces, hemos tenido que hacer un equilibrio entre actores que tengan calidad y que nos gustaran, pero que tuvieran ese punto de comercialidad. Al final, del casting original solo ha quedado Lorena López, que es una actriz valenciana que va a pegar muy fuerte. Después, buscando actores valencianos, Suso dio con Luis Miguel Seguíy nos gustó. En principio íbamos a darle el papel de Pablo, pero era un papel que se parecía mucho al que hace en La que se avecina. Él luchó para que le diéramos el papel de Lucas, que en principio no le pegaba nada, como de un seductor. Pero hizo la prueba y nos gustó mucho. Él se leyó el guion y pensó que a Macarena Gómezpodía interesarle el papel de su partenaire. Se lo pasó a ella y le gustó mucho, y a pesar de que era una cosa pequeñita, lo quiso hacer. A nosotros también nos gustaba mucho como actriz y dijimos, ostia, si estuviera sería cojonudo.

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En el cine español está viviendo un momento muy bueno en la comedia. ¿Cómo lo veis? ¿Fue eso lo que os animó a hacer el proyecto?
J: No, a mí me gusta mucho la comedia. De hecho, casi todo lo que he escrito hasta ahora es comedia. Incluso hicimos un corto de terror y lo que me atrajo es que podíamos meterle comedia, también. A mí es el género que más me gusta. Incluso los dramas que más me gustan son los que tienen una parte de comedia o de humor. Sánchez Arévalo, ese tipo de dramas también me gustan mucho.

S: Sudas comedia (Risas)

J: Sudo comedia. Es verdad que me gusta trabajar con Suso porque compartimos el sentido del humor. Él siempre se está riendo, siempre está de coña y eso mola, porque estamos mucho tiempo juntos y es importante. Nos lo tomamos mucho a cachondeo y estamos siempre con la coña y eso se ve en la peli. La comedia española me gusta mucho, tipo Borja Cobeaga, Diego San José, Juan Cabestany,…  Hay comedias muy buenas y, de hecho, a la gente le está gustando y están conectando con el público. Y lo bueno es que es muy variado, desde muy comercial a cosas minoritarias están teniendo éxito. Lo que está haciendo Berto Romero con su serie… Es muy variado y está muy bien.

¿Suso?
S: Lo firmo todo (risas)

(risas) Vale. ¿Y cómo ha sido el salto del corto al largometraje? La gente suele decir, “es como un corto, pero más grande”. Pero yo creo que ahí hay un problema con la medida del tiempo que lo hace diferente.

J: Sí, con lo que más hemos flipado es lo de los tiempos. Creíamos que con tiempo se podían obtener muchas cosas, y lo malo de las pelis es que, conforme se acerca la fecha de rodaje, se tienen que definir muchas cosas que tienen que encajar y no puedes avanzar mucho hasta que estás muy cerca de la producción. Creo que es lo más se diferencia con el corto.

S: Sí, tú que fuiste ayudante de dirección de Cuando todo pase [por el firmante de esta entrevista]. Ahí se pasaba todo en cuanto a horarios [de rodaje; ¡lo recuerdo!]. Y en Maldita, el corto que hemos hecho, como era anterior al largo, hicimos el esfuerzo de proponernos cumplir con el horario. ¡Y lo cumplimos! La gente que vive de hacer cine está siempre haciendo cine y tienes que respetar sus horarios. Eso es una de las principales diferencias. Y luego la otra es el maratón que supone. Es un esfuerzo bestial. Al ser más pequeño, un corto puedes tenerlo todo bien planificado y, aun así, no siempre puedes despejar todas las incógnitas. En el largo es lo mismo, pero más. Aunque hagas un guion técnico, no tienes la localización y hay que adaptarlo a ella. Pero luego empiezas a ensayar y no es exactamente como te lo habías imaginado y van añadiendo cuestiones de producción que hacen que estés trabajando hasta el último momento.

A nivel de dirección, el corto lo tienes en tu cabeza y eso te permite manejar los elementos de la historia más fácilmente. El largo parece más difícil de controlar.
S: Claro, es más complicado porque tienes dudas de si estás manteniendo el tono o la energía de una secuencia a otra. A veces tienes la sensación de que te estás poniendo demasiado dramático en algún momento. “Que sí, que sí. Es que ahora es esto.” Tienes que estar haciendo el puzle mental.

J: Los actores, además, están más en el ahora. Ellos trabajan secuencia a secuencia y no tienen toda la película en la cabeza. Y lo que ellos quieren no es lo que mejor le viene al conjunto de la peli. Entonces, tienes que intentar convencerles de que eso que han hecho está muy bien, pero aquí lo que había que hacer es otra cosa. (risas)

S: Hay que ir modulando.

J: Eso es lo más complicado. Muchas veces, incluso yo, que la he escrito, me olvidaba por qué estaba esa mirada, porque estaba ese gesto, esa frase. Y el actor te propone, “vamos a cambiar esto” y tú, en principio dices, “¡ah sí!, vamos a cambiarlo, no pasa nada”. Entonces piensas: “no, no, un momento; sí que pasa algo.” Ese es el peligro, vivir el momento de esa secuencia y no tener bien previsto todo lo demás.

Habéis contado con alguna colaboración especial como la del humorista Xavi Castillo. Contadnos.
J: Sí, la verdad es que se lo curró porque, aunque era muy poquita cosa, era estar cuatro días en el set.

S: Se lo plantamos casi como un cameo porque somos fans de Xavi. Y era como, “tío aquí vas a estar prácticamente de figurante. Además, era un figurante que es un tío muy serio. Pero, de repente, tiene tres o cuatro perlas. Le dijimos, “vas a estar llevando copas de un lado para otro”. Pensamos que, conociendo lo que hace, igual Xavi iba a estar de cachondeo y nos reventaba el rodaje (Risas) Pero no, fue super-profersional y lo hizo super-bien.

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Bueno, ¿y a partir de ahora qué? Se ha acabado el rodaje, ¿qué pasa ahora?
J: Ahora a acabar la peli. Ahora a montar toda la posproducción. Tiene que estar acabada a final de año. O sea que aún nos queda un sprint bueno hasta que acabemos.

S: Tenemos un pollo importante.

¿Lo tenéis bien trabado? ¿Veis dificultades en el montaje?

J: Hombre, lo que pasa es que hay mucho material y mucho donde elegir. Iremos viendo. Además, es una peli de buscar esos momentos buenos y en casi todas las réplicas nos han dado momentazos, y es ahí donde hay que ir buscándolas. En ese sentido, habrá un trabajo duro de montaje.

S: Ahí habrá un trabajo que, si quieres, puede ser infinito porque son secuencias muy largas, a veces hemos repetido bastantes veces, desde bastantes ángulos… Es como, ¡¡guau!! Si quieres ir frase a frase, en la toma cinco esta frase está mejor que en la dos, pero en la otra está tal. Luego diremos, ¿por qué hicimos cinco si la primera estaba perfecta? (risas)

¿Y la distribución?
J: Pues tenemos dos distribuidoras interesadas, pero al entrar Nadie es perfecto, se nos han abierto muchas puertas. O sea que, en este sentido, muy bien. Pero también están las plataformas digitales, así que vamos a estudiar bien la estrategia de distribución, si se estrena a la vez en plataforma digital y en cines, etc. La verdad es que estamos muy contentos de poder elegir y de que haya tanta gente interesada.

S: Y el remake.

J: ¡Ah, bueno! De hecho, en Alemania ya están interesados en hacer un remake de la peli sobre el guion. Aún no han visto el resultado, pero el guion le gustó a un director, que es español, pero vive en Alemania, y hay una productora interesada. De manera que estamos negociando con ellos el remake. O sea que, en ese sentido, la peli parece que va a tener algo de recorrido. La verdad es que mis dos primeras pelis, Juegos de familia y Paella Todaytuvieron muy poco recorrido comercial y, después de todo el curro que hay detrás, te da un poco de penica. Entonces, espero que esta tenga un poco más. Parece que tiene elementos para conseguirlo, veremos a ver.

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Ahora parece que el audiovisual valenciano está viviendo un momento de euforia, sobre todo desde la apertura de À punt. Hacerme un diagnóstico de la situación.
J: Bueno, yo creo que está muy bien. Hemos podido verlo poco, la verdad (risas) Pero lo que he visto me ha gustado bastante y tengo algunos amigos que están haciendo cosas en À punt y está muy bien que haya una nueva generación y que les estén dando la oportunidad de hacer audiovisual y cosas de calidad. Por lo que habla la gente o me comentan, parece que sí que ha habido un cambio notable. Esperemos que siga así.

Y el audiovisual en general, ¿cómo lo veis?

S: Hombre, pues que se ha acabado la larga travesía en el desierto, ¿no? Muchos hemos sobrevivido, mal vivido, otros se han tenido que ir fuera, como Juanjo. Y ahora, de repente, tienen que volver y traer gente de fuera porque no hay equipos.

J: Nosotros hemos encontrado dificultad para encontrar equipo.

Una cosa que faltaría es un público que reaccione ante la producción valenciana. ¿Qué falta? ¿Qué hay que hacer?
J: Yo creo que debe haber un primer éxito. Es una pena porque es verdad que, al final, nos falta una peli de éxito como la tiene el cine andaluz, con Solas, por ejemplo, o las pelis de Alberto Rodríguez, o en el cine vasco con Bajo Ulloa y Álex de la Iglesia. O sea, una peli que conecte con el público, como fue La alquería blanca, pero en el cine. Yo creo que desde Berlanga no hay ningún éxito valenciano. Esto es muy triste, pero es verdad. A mí me sabe mal que Juegos de familia, no digo que sea una gran peli, pero la compró la HBO y se ha visto más en Estados Unidos que aquí. Es que ni siquiera se pudo ver. Entonces, esperamos a ver si algunas de las pelis que se están haciendo ahora tienen éxito y hace que conecte con el público valenciano. Eso haría que se retroalimente. Que quieran ver más cine valenciano y dar más oportunidades. De todas formas, esto se dará si se hacen pelis con calidad y, si no, pues no. Se han hecho muchas pelis antes que les faltaba calidad o no conectaban con el público por algún motivo.

S: Una mezcla de calidad y también de dinero para llegar a la gente. Solo con calidad se puede, pero es muy difícil. Tienes que tener calidad y tener pasta para promocionarla y que la gente sepa que existe. Es que si no…

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