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En nuestro paseo visitamos un almacén donde el Ratoncito Pérez guarda los dientes de todos los niños del mundo y a dos lutiers en plena faena.
En nuestro paseo visitamos un almacén donde el Ratoncito Pérez guarda los dientes de todos los niños del mundo y a dos lutiers en plena faena.
Ahora podemos degustar delicias de Brasil, Fresh seafood, Asian cuisine or lifelong tapas.
La calle Drets da cobijo a la tienda más antigua de Valencia, la Tienda de Ollas de Hierro, con la que empezamos nuestro recorrido.
En la plaza vemos abiertas las puertas de su teatro y su iglesia, y dos museos muestran lo mucho que nos puede ofrecer esta vía y este barrio variopinto.
Vamos a tomarnos un vermut casero, a que nos diseñen a medida una camisa rockera y a comer deliciosas croquetas de tintes flamencos.
Quién hubiera dicho que la calle Cuba, una de las más apartadas de Russafa, iba a convertirse en la calle comercial más activa del barrio.
la calle ha ido derivando hacia la reina hostelería (Ana Eva, Malaquita…) y otros proyectos interesantes como escuelas de danza y teatro, y un tablao flamenco.
Paramos en la Parroquia de Nuestra Señora de la Misericordia y el Bar Campanar de la plaza y en tiendas de artesanía, verduras y jamón en las calles adyacentes.
Regada por la acequia de Favara, la plaça de Patraix era y es el corazón de incesante latido del barrio.
La calle Sueca es una de las arterias del organismo vivo que es el barrio de Russafa.
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