DEL VIERNES 30/1 AL DOMINGO 1/2
CARME TEATRE. Gregori Gea, 6
Una oportunidad de vivir como el espacio escénico puede convertirse en un observatorio astronómico y un laboratorio de instintos: tres piezas que funcionan como planetas coreográficos colisionando en la misma órbita. No hay concesiones narrativas, sino una escritura del cuerpo que pasa de lo sensual y tribal a lo etéreo, como si el deseo se volviera sistema solar propio. La fisicalidad extrema, casi zoológica, obliga al espectador a decidir si mira danza o etología aplicada: ritos sociales, extrañeza y belleza incómoda. Este programa parece preguntarnos directamente, qué queda de humano cuando el movimiento se emancipa del pudor. LUCAS SÁEZ







