DEL JUEVES 16 AL SÁBADO 18/7
BENICÀSSIM (la Plana Alta)
Al mirar la propuesta de la trigésima edición del FIB es difícil no tener una sensación de déjà vu: más que un resumen de la historia del festival, la alineación de 2026 parece la copia de la copia de varios carteles anteriores, con cabezas que llevan casi dos décadas orbitando por Benicàssim. Lo que en otro momento podría leerse como un homenaje a su legado, aquí se percibe más bien como una falta de riesgo y renovación, especialmente en un contexto en el que otros festivales han apostado por diversificar sonidos y generaciones. Franz Ferdinand, a la cabeza del primer día del festival, es el mejor ejemplo de lo dicho. Es una banda que sigue funcionando en directo pero que ya no sorprende. Su reciente álbum The Human Fear le da un argumento extra para justificar la plaza alta del cartel, pero también subraya la estrategia del festival: apoyarse en un nombre histórico que sigue activo para vender continuidad más que novedad. Junto a ellos, Lori Meyers y un buen puñado de nombres nacionales que se mueven entre el indie y el pop alternativo, como Niña Polaca, Besmaya o Ultraligera, configuran una jornada cómoda, reconocible y efectiva, pero también predecible. El cartel se completa con guiños al rap británico de Tinie Tempah, el indie de la banda inglesa The Hunna y la electrónica accesible de DJs como Ley DJ, en una mezcla que intenta abrir el espectro sin terminar de romper la línea conservadora del conjunto.
El viernes es la jornada más claramente brit-indie, casi una cápsula del tiempo que remite a la época dorada en que el FIB era sinónimo de guitarras británicas y portadas de la prestigiosa revista NME. The Kooks y Kaiser Chiefs lideran un día pensado para la nostalgia, y vendrán acompañados por la electrónica de Pendulum o Example, el pop melódico y luminoso de flowerovlove y el perfil festivo de Sophie Ellis-Bextor, autora del éxito “Murder on the Dancefloor”. La presencia de bandas como La La Love You refuerza esa apuesta por el estribillo inmediato y la energía ligera para construir una jornada pensada más para corear que para descubrir.
El sábado sube la intensidad con los iconos indiscutibles de la rave británica: The Prodigy firmarán el momento más contundente y físico del festival. Además, su regreso tiene un valor especial porque en su anterior visita al FIB todavía lideraba el difunto Keith Flint, lo que añade una capa de memoria extra al concierto. A su lado, Biffy Clyro, Jet, The Fratellis y Circa Waves completan un frente de rock de alto voltaje con claro acento anglosajón, que sí, compone un menú potente, pero igualmente anclado en fórmulas ya conocidas. La representación española recae en Dorian y La Habitación Roja, dos nombres clave del indie-electrónico y el indie-pop nacional que, aunque sólidos, también forman parte del imaginario recurrente del festival. En conjunto, este trigésimo aniversario del FIB parece más una celebración de su zona de confort que una mirada hacia el futuro. El cartel funciona, garantiza público y ofrece conciertos que probablemente cumplirán en directo, pero deja la sensación de que el festival ha preferido jugar sobre seguro y apostar por la eficacia demostrada en lugar de redefinir su identidad para una nueva generación. V.CASAÑA







