Bosadi
Kopano Matlwa · Sembra Llibres
Torna l’aclamada autora sud-africana Kopano Matlwa, la que ens va enamorar amb Coconut, Florescència i Aigua Passada. Ara amb Bosadi, una novel·la sobre la immigració, la resiliència i la lluita de les dones negres per tirar sempre avant. I es publica en la que és, sense dubtes, la seua segona casa: Sembra Llibres. ALODIA CLEMENTE (La Rossa)
La vida en la escritura
Annie Dillard · Bamba Editorial
Bamba se define como una casa editorial que «publica a autoras de ayer para traer al hoy su obra», y lo ratifica con la publicación de otro título de la enorme Annie Dillard. Con La vida en la escritura, la ganadora del premio Pulitzer enlaza anécdotas personales, imágenes de la naturaleza, filosofía y humor para así intentar revelar los misterios del oficio de escribir. SANTI LEMOINE (La Batisfera)
El sol de los moribundos
Jean-Claude Izzo · Sajalín Editores
Publicado originalmente en 1999 e inédito hasta ahora en castellano, El sol de los moribundos es el testamento literario de uno de los mejores escritores franceses de la segunda mitad del siglo XX. Si su trilogía marsellesa fue uno de los grandes hitos de la novela negra francesa, este emocionante relato nos acerca de nuevo a un mundo crepuscular: a esa Marsella que, a diferencia de otros lugares, sigue siendo hoy más o menos igual que en la memoria de sus cronistas. JAIME ORTEGA (Per-r-ucho)
Historias de fantasmas
Siri Hustvedt · Seix Barral
Siri Hustvedt le hace el amor al duelo y el resultado es la memoria de un escritor formidable. A partir de la muerte de su marido, Paul Auster, reconstruye cuarenta y tres años de vida compartida: recuerdos, cartas, diarios y las notas inacabadas que él dejó a su nieto Miles. Resulta imposible no quedar prendida de su lucidez, su franqueza y su forma de convivir con la pérdida. Una mirada a la eternidad del amor, un duelo hecho literatura. MAMEN MONSORIU (Librería El Imperio)
La bola
Daniel Verdú · Alfaguara
Una mujer desconocida puede fichar para su nueva revista a los periodistas españoles más prestigiosos inventándose un aspecto físico despampanante y seduciendo/ persuadiendo vía telemática, oculta detrás de un personaje. El periodista Daniel Verdú cuenta la increíble bola que le coló al gremio Mar de Marchis, fundadora y directora de la revista Jot Down, alimentando vanidades y explotando debilidades dentro de un sistema mediático que se resquebrajaba. Todos sabían quien era esta mujer picarona e intelectualmente mordaz, pero casi nadie la conocía en persona, tampoco Mario Vargas Llosa, a quien le rechazó un texto porque le pareció malo. Así se las gastaba Mar de Marchis. S.M.
La piel hembra
Elaine Vilar Madruga · Barrett
Elaine Vilar Madruga ha escrito la biblia del gótico latinoamericano en el siglo XXI. En La piel hembra hay milagros, sacrificios, guerra, madres sufrientes, encuentros premonitorios y falsos mesías. Hay humor y situaciones que me nace llamar “berlanguianas”, un cura hipocondríaco y otro ateo, una puta inmortal que guarda la memoria como un árbol milenario y una niñita, nacida del amor verdadero, que salvará al mundo, entendiendo por “mundo” un pueblo viejo en mitad de las montañas.
La escritura de Vilar Madruga es también algo así como milagrosa. Yo me la imagino escribiendo párrafos enteros de corrido, sin tachar, creando neologismos e inventando figuras en las que podrían inspirarse los Hermanos Grimm, personajes que dan miedo y ternura y de los que no te apena separarte porque casi ninguno de ellos desaparece, aunque se los lleve la muerte por la cuestabajo. Los muertos de este pueblo tienen conciencia y voluntad, se empeñan en quedarse junto a los vivos, los incordian, los acompañan, los protegen y hasta les contagian enfermedades.
Elaine declara ser una devoradora de realismo mágico y ese festín se lee en estas páginas. Los personajes de La piel hembra son protagonistas y testigos de sucesos inverosímiles día sí, día también, y la magia se mezcla con la rutina hasta el punto de que incluso el cura ateo se cansa de buscar explicaciones racionales a los embarazos milagrosos y a la conversión del agua en ron.
Como en El cielo de la selva (Lava 2023), el relato de Elaine está sostenido por la maternidad. A las madres de La piel hembra les cuesta ver los defectos de sus varoncitos; son celosas y avariciosas y no dejan que los padres, si existen, críen también. Para cada madre del pueblo viejo, su hijo es el Mesías, y esos pobres vástagos, que crecen luchando por alcanzar la grandeza, se descubren como seres humanos normalísimos que defraudan sin querer las expectativas maternas y acaban siendo una decepción para la mujer que los trajo al mundo. O al pueblo.
Pero qué placer descubrir que también se puede llevar la contraria a una madre; qué estupendo cuando, en este caso, una hija, obligada a sacrificar la piel para, literalmente, alimentar la tierra con su sudor, decide que, si su condena es crear vida, la creará como ella quiera y con quien quiera y se alejará de ese pueblo entre montañas que, para casi todo el mundo, es la zona de confort.
La piel hembra habla del deseo y del poder de las mujeres, de sus cuerpos, sus sexos perfumados y sus melenas, que crecen enredadas de maíz e insectos, sin ocultarse bajo tocas ni recogerse en moños. Mujeres que cargan con el peso de la ira masculina, que pagan las frustraciones de los machos, a las que se les confía el oficio de mártir y de las que se espera que pidan perdón por las culpas del mundo. Que se protegen entre ellas incluso cuando son rivales, se compadecen unas de otras y, finalmente, encarnan a esas comadres inseparables que son Eros y Tánatos. Mujeres que ofrecen su cuerpo y su sangre para la remisión de los pecados del pueblo entero. O del mundo. ELENA P. MURIANA





