La experiencia comienza antes de llegar al agua. El público partirá desde el centro de la ciudad en un trayecto que funciona como un rito de transición, dejando atrás el ritmo urbano para adentrarse en la quietud del parque natural. Una vez allí, guiados por la propia artista, los asistentes recorrerán senderos donde las aves y el horizonte son los verdaderos protagonistas de una coreografía natural. En puntos clave del recorrido, el silencio de la marisma será intervenido de manera inesperada. Un grupo coral de mujeres hará emerger sus voces para traducir, de forma poética y figurada, el canto de las aves a la garganta humana. Al trasladar el lenguaje ornitológico a la polifonía coral, se crea un vínculo místico entre la naturaleza y la cultura, recordándonos que somos una sola voz en la defensa del entorno.
Helle Siljeholm, cuya práctica abarca desde la escultura hasta la performance y que cuenta con una década de experiencia en proyectos colaborativos en Oriente Medio, trae a Valencia una mirada profunda sobre las formaciones terrestres y sus entrelazamientos con el ser humano. Su trabajo en la Albufera es el resultado de meses de investigación sobre cómo habitamos el presente y qué futuros posibles podemos imaginar para estos paisajes en peligro.
«Un paseo performático al atardecer, donde el aire se llena de voces humanas que imitan el vuelo, y donde el suelo que pisamos nos cuenta la historia de todo lo que debe ser preservado».


