Mentre passa la festa es la exposición fotográfica de Javier Hortelano que puede verse hasta el mes de abril en Fnac San Agustín. Se trata de una recopilación de instantáneas tomadas a pie de calle que se mueven entre el fotoperiodismo y el reportaje social y donde, aunque pueda parecerlo, las fallas no son las protagonistas.
La muestra propone un recorrido visual por ese territorio frágil y silencioso donde la fiesta se suspende por un instante. Lejos del estruendo oficial, de los monumentos que buscan su clímax en las llamas o de la estética espectacular que suele definir la celebración, Hortelano dirige la cámara hacia aquello que ocurre cuando nadie parece estar mirando.
Sus imágenes revelan la trastienda de la tradición: falleras que se protegen del sol o la lluvia, descansos improvisados donde asoma el cansancio, silencios que preceden al desfile, músicos que afinan a pie de calle, vecinos que observan desde los balcones como si asistieran a una ceremonia íntima.
Son escenas aparentemente menores, casi furtivas, pero ahí es donde emerge la humanidad que sostiene la fiesta. Cada fotografía capta ese tiempo intermedio en el que la celebración respira y se reorganiza. No busca la postal ni el brillo, sino el gesto mínimo, la mirada perdida, la pausa que revela la dimensión íntima de un ritual colectivo. En ese espacio entre lo que sucede y lo que está a punto de suceder se perfila una coreografía invisible, tejida por quienes viven las Fallas desde dentro.
En este trabajo, la fiesta aparece como un organismo vivo, hecho de cuerpos que esperan, de rutinas repetidas, de vínculos que se reafirman en cada acto cotidiano. Hortelano propone así una mirada que desplaza el foco de lo espectacular a lo esencial: aquello que suele pasar desapercibido, pero que da forma y sentido a la celebración. La exposición invita a detenerse y observar la identidad, la memoria y la comunidad que laten en los márgenes del acontecimiento.








