El Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC) presenta Letra y compás, la última exposición del Premio Nacional de Fotografía, Chema Madoz, en la que une por primera vez su pasión por la música y los libros. Compuesta por 50 fotografías, la muestra invita al espectador a descubrir la poesía visual de uno de los fotógrafos españoles más reconocidos internacionalmente en la actualidad. Una partitura realizada en un telar, una araña tocando el piano, una rana en clave de sol, dos flautas convertidas en un arma peligrosa, una persiana musical, un látigo convertido en nota, un libro espejo, un violín cuchilla, un libro de arena… son algunas de las imágenes con las que el fotógrafo madrileño invita al espectador a adentrarse en su universo de fantasía, armonía y belleza.
La obsesión de Madoz se centra en la combinación de objetos para convertirlos el algo distinto, en muchos casos con claras referencias surrealistas. En los últimos años Madoz es conocido por su vinculación con el mundo de los libros, no sólo a través de sus fotografías, sino también por las colaboraciones con escritores además de Joan Brossa también con Leopoldo María Panero o, a título póstumo, Ramón Gómez de la Serna (poniendo imagen a sus aforismos). Además, fruto de su colaboración con distintas editoriales y museos ha publicado una veintena de libros. El artista también ama la música y esta exposición es un homenaje a la música y es la primera vez que une en una muestra sus dos grandes pasiones: la música y la letra.
Siguiendo la estética del artista, el propio montaje de la exposición ofrece un juego visual en forma de partitura e introduce al visitante en un inmenso pentagrama con las imágenes dispuestas a distintas alturas como si de notas musicales se tratara. Una composición realizada con alfileres, frases convertidas en hilos, un libro escalera, una jaula escrita, una araña que pende de una frase, la tinta convertida en noche, un pupitre convertido en libro, una lámpara que irradia frases, un laberinto de letras, un arco libresco… “así es el mundo fantástico de Madoz, sus obras se funden con uno de los principios de las Bellas Artes: buscar la belleza, la armonía y la expresión de emociones e ideas” y se completan en la mirada del espectador.






