La práctica de Bea Bonafini gira en torno a la transformación a través de cambios en la percepción. Sus obras nos invitan a reconsiderar categorías fijas y a abrazar estados de devenir, metamorfosis y fluidez. En Intangible, la primera exposición individual de la artista en España, formas animales, vegetales y antropomórficas se entrelazan a lo largo de la muestra. Nada aparece estático; por el contrario, el universo de Bonafini se define por el movimiento perpetuo y los procesos inacabados, algo que se refleja en títulos como Ablaze, Air Unravelling, Becoming, Swallowing Earth y Waters Ferment. Estas obras evocan el nacimiento, la sexualidad, la muerte y la renovación, sugiriendo que los finales nunca son definitivos, sino parte de un ciclo continuo de transformación. Hablan de la migración de las almas, los sueños, el deseo y las fuerzas misteriosas que unen cuerpos y seres.
Una profunda investigación material se encuentra en el núcleo de la práctica de Bonafini. Trabajando entre la pintura, el textil, la escultura y el collage, la artista emplea corcho, madera, algodón procedente de antiguos textiles domésticos, alfombras, tejidos reciclados, cerámica, óleo, pastel, acrílico y lápiz acuarelable. A través de estas superficies estratificadas y ensamblajes táctiles, la propia materia parece cobrar vida, reorganizándose, combinándose y evolucionando constantemente. Sus figuras parecen emerger de un antiguo movimiento de partículas y átomos, evocando el origen material compartido de toda forma de vida.
En una época marcada por el conflicto, la división y una polarización creciente, Intangible propone el arte como un espacio de conexión y sensibilidad expandida. Las obras de Bonafini invitan a reflexionar sobre aquello que nos une como seres humanos, recordándonos al mismo tiempo que somos inseparables de un ecosistema más amplio. Inspirada en parte por los escritos de Emanuele Coccia, Ocean Vuong y Octavio Paz, la exposición imagina la existencia como algo relacional, poroso y compartido. En Intangible, las fronteras se disuelven, las formas se fusionan y la vida se revela como un proceso interminable de transformación.
La exposición cuenta con un texto crítico de Fanny Borel, comisaria afincada entre Roma y L’Aquila, que ha desarrollado proyectos curatoriales en galerías, espacios públicos y actualmente trabaja como comisaria de museo.




