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«Lo bueno que tienen los cuentos es que los conocemos y podemos subvertirlos»

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Padise Hills es el debut en el largometraje de la directora Alice Waddington. Tras cursar estudios de publicidad en el País Vasco, Waddington inicia su carrera en el mundo de la publicidad como creativa y editora, colaborando, además, en distintos medios escritos. En 2015 realizaría su primer cortometraje, Disco Inferno, que le valdría la participación en decenas de festivales a nivel internacional como Springs, Fantasía, Sitges (donde ganaría el premio de Noves Visions), o el Fantastic Fest de Austin. Con solo 26 años co-escribe junto a Sofía Cuenca la historia que daría píe a su primer largo, y cuyo guion se escribirá posteriormente a cuatro manos entre el realizador Nacho Vigalondo (Cronocrímenes, Colossal) y Brian Deeleuw.

Paradise Hills nos sitúa en un mundo de fantasía de corte victoriano y cuenta la historia de Uma (Emma Roberts), una joven procedente de una familia acaudalada, perteneciente a la casta de los uppers, cuya madre ha concertado su matrimonio con un hombre de su misma clase social. Pero Uma se resiste a aceptar ese acuerdo. Para “corregir” su comportamiento, su madre la envía a una residencia para jóvenes situada en una pequeña isla, lejos de la influencia del mundo. Allí, Uma conocerá a La Duquesa (Milla Jovovich), la aparentemente afable directora de esta escuela donde será “reeducada” de acuerdo con las reglas sociales. Para Alice Waddington, Paradise Hills “es una película que nos dice que no debemos cambiar por la idea que tengan otras personas de nosotros o de nosotras, sino que lo que tenemos que hacer es encontrar a aquellas personas de nuestro entorno que nos vayan a aceptar y querer por todo lo que somos”. Charlábamos con Waddington con motivo del preestreno de su película dentro del programa Cine club de las multisalas Lys de Valencia. El estreno de esta cinta será el próximo viernes día 11.

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Milla Jovovich, Emma Roberts, Danielle Macdonald… Has elegido un casting de actrices internacional para tu primera película. ¿A qué se debe esta elección?
Bueno, por un lado, está el contexto de la residencia. Es una residencia internacional para mujeres de todo el mundo, con lo cual lo más lógico era que hablaran en inglés entre ellas, como idioma más o menos universal. También había muchas referencias de la película como, por ejemplo, El abominable Doctor Phibes hasta La fuga de Logan, pasando por El prisionero que, al final, son referencias anglófilas que vienen de los años 60 y 70, o en algunos casos de los 80, como Dentro del laberinto de Jim Henson. Son películas que producen mucha nostalgia y yo me siento incluida en esa idea. Al ser un homenaje a algunas de ellas, tenía más sentido hacerlo en inglés. Dicho esto, todo el equipo de la película es nacional, salvo las actrices.

Una de las cosas que llaman la atención de la película es la construcción artística de personajes y decorados. ¿Cómo fue el proceso para diseñar este mundo de fantasía?
Paradise Hills es una película compleja que bebe de muchas fuentes. Además de las que ya he dicho antes, tenemos desde los video-clips de Grace Jones de los años 80 y videojuegos contemporáneos como Final Fantasy en el vestuario, hasta otras películas que pueden no ser tan obvias dentro del cine de género, como Picnic in Hanging Rock o Daughters of the dust. En el vestuario utilizamos referencias que iban desde el S.XIV hasta el S.XIX. Utilizamos camisones victorianos recortados para dar ese aspecto retro-futurista. A nivel de producción hay una mezcla de influencias entre el brutalismo arquitectónico de Corberó, el arquitecto catalán, hasta el modernismo, pasando por el estilo mozárabe. Las localizaciones están en Gran Canarias y en Barcelona, con lo cual las arquitecturas son propias de esas zonas.

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No sé si tiene una intencionalidad pero, al margen de hasta qué punto estas cuestiones estéticas puedan te interesar personalmente, ¿qué relación tienen con el relato que aborda la película?
Sí, esta pregunta es muy interesante y nunca me la hacen, la verdad. Efectivamente, la estética también es narrativa en esta película. Creo que si uno se queda sólo en verla, sin pensarla, puede que se quede con la parte dulce, con el azúcar, pero no con la proteína que la historia puede aportar. Por ejemplo, la noción de “la jaula de oro”, que se repite en la película. Está en todas partes, desde elementos obvios, como son los hombros de los uniformes de las chicas, que son prácticamente barrotes, hasta la rejilla que lleva la protagonista en su boda, que es también como si tuviera una máscara de hierro para limitarla, pasando por los corsés y la forma en cómo las sofocan y las reprimen. Pero hay otros elementos que son menos obvios, pero que representan la historia, como el hecho de que la isla, cuyas paredes son doradas porque forman parte de la costa mediterránea, también es un lugar muy hermoso, pero que no tiene salida. Las protagonistas corren hasta un extremo del acantilado, que es un corte a pico que cae sobre el mar, y no pueden huir. Por lo tanto, hay una repetición de la noción del espacio suburbano, hermoso de día, pero amenazante de noche, por ejemplo. Ese es uno de los motivos narrativos de la película. De la misma manera, hay referencias a corrientes artísticas, desde el expresionismo alemán hasta carteles de propaganda colonial, por ejemplo. Los propios motivos de la ropa que lleva La Duquesa son todos coloniales, y es la villana de la historia. Si te pones a analizar, sacas conclusiones muy interesantes. Hay una muy interesante que tiene que ver con la rosa, que es un elemento importante de la película. La rosa es la flor nacional americana, pero también es el símbolo de la pureza y el hecho de que las protagonistas vayan vestidas de blanco, como si fuesen flores, y que las rosas blancas cambien a rojas (por una serie de cuestiones que aparecen en la película que no se pueden revelar sin hacer un spoiler), también tiene que ver con la ruptura de la idea de pureza. Y así hay mil cosas más.

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Tengo entendido que, para ser una película de ciencia ficción con tantos elementos de decorado y efectos especiales, no habéis contado con mucho presupuesto. ¿Cuál ha sido la mayor dificultad a la hora de hacer cohabitar esas limitaciones presupuestarias con tus intenciones en el momento de desarrollar la historia?
Resulta difícil creer que esta sea una película independiente, pero lo es. Es una película que se ha realizado por unos seis millones de euros. Lo cual puede parecer mucho para una película de debut, sin embargo, cuando se compara con las producciones internacionales, especialmente con las películas de super-héroes de estudio que tienen sobre los 200 o 300 millones de presupuesto, creo que podría aguantar bien la comparación visual y desde el punto de vista de diseño de producción. Y estamos muy orgullosos de ello. Yo diría que la forma de realizar este proceso ha sido tener una gran cantidad de reuniones de producción en las que discutíamos de forma muy abierta temas financieros que habitualmente se apartan de la mirada del director para que no tenga un elemento más por el que preocuparse durante el proceso. Sin embargo, cada vez que yo hacía una propuesta visual, la única forma de que consiguiéramos llegar a tener la película que yo deseaba era que tuviésemos conversaciones sinceras sobre el tema con los productores. Por ejemplo, yo hacía una propuesta y ellos me decían, de lo que yo proponía, qué era lo que se podía realizar. Esa especie de control del presupuesto, como en una responsabilidad mutua, ha sido muy importante para tener la película con el diseño que existe actualmente. Y luego está el hecho del reto de crear un mundo desde cero utilizando localizaciones reales. Hemos rodado desde localizaciones arquitectónicas brutalistas hasta en parkings, pasando por palacios mozárabes, con lo cual ha habido un uso muy inteligente del dinero. Hay escenas que no se han hecho de la forma en que uno se imagina cuando las ve. Por ejemplo, hay una escena en la que una de las protagonistas va a una cueva a fumar porque está apartada del centro principal, y la realidad es que eso era una cueva en Gran Canaria que estaba al borde de una carretera con un croma al fondo. Luego, por ejemplo, el primer momento en el que la protagonista se levanta en la residencia, es un parking al que le pusimos hierba artificial, unos motivos modernistas de trampantojo y rodamos (risas).

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Tu película se plantea no sé si en un futuro distópico o en mundo de fantasía, pero de alguna manera se entiende que, con tu relato, le hablas al presente social. ¿Qué aportaba a aquello que cuenta la película el hecho de situarla en ese mundo?
Yo creo que lo bueno que tienen los cuentos en general es que los conocemos y podemos subvertirlos, que hay una serie de estereotipos que podemos reutilizar o reciclar. Tenemos la princesa que no quiere casarse, tenemos la madrastra malvada, tenemos el monstruo… Y con las distopías sucede algo similar, hemos visto tantas que nos imaginamos una serie de desenlaces concretos. Eso también quiere decir que nos imaginamos una serie de protagonistas específicos. Yo quería otorgarle a la película unas protagonistas que nunca habían estado en las circunstancias que contaba un thriller de ciencia ficción fantástico. Y fue más la ilusión de verme a mí misma y a mi grupo de amigas de cuando yo tenía trece o catorce años en esas historias que una decisión política porque, al final, es una película de entretenimiento. He contado varias veces que, cuando tenía esa edad de la que hablo, me gustaba mucho El señor de los anillos, me gustaba mucho La historia interminable, me gustaba mucho El juego de Ender, pero no me encontraba en esas narrativas de la manera en la que me veo aquí.

¿Y cómo te encuentras aquí que no te encontrabas en aquellas historias?
Pues yo diría que la diferencia es la agencia que se le regala a las protagonistas, en el sentido de que son princesas que no necesitan que las salve un príncipe, aunque tienen hombres en su vida que son personas muy positivas. La figura más positiva en la vida de la protagonista es su padre, que es un hombre blanco de cincuenta años. La figura más negativa en nuestra historia es una mujer, que es la villana (que es el personaje de Milla Jovovich). Es decir, que aun intentando huir de los clichés, hemos tratado asimismo de crear una narrativa nueva.

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Me preguntaba si no te da miedo que el planteamiento del conflicto de la protagonista, unido a cierta estética, haga caer el discurso en un cierto anacronismo. Es decir, hablas de una época con reminiscencias de ese pasado victoriano con un conflicto difícil de sostener hoy.
Yo es que hay tantos lugares en el mundo donde todavía existen los matrimonios organizados con personas que no tienen agencia que es un conflicto totalmente presente. Otra cosa es que nos llame la atención verlo en una protagonista totalmente caucásica. Pero es un conflicto totalmente actual.

Como dices, curiosamente los personajes femeninos son los que asumen el rol de malo y someten a otras mujeres a aquello que no desean hacer.
Es lo que comentábamos antes, yo creo que si tienes muchos personajes femeninos en una película, (de la misma manera que si tienes personajes masculinos, como hay aquí), va a haber algunas que sean personas maravillosas y otras que sean personas horribles, independientemente del género. Y en esta película hay hombres que son horribles y hombres que son maravillosos, y hay mujeres que son fantásticas y mujeres que son villanas tremendas. Pienso que se nos debe considerar como iguales, pero también hay que considerar el espectro completo de la personalidad humana y de la bondad y la maldad humana, simplemente porque estamos contando una historia de personas que tienen formas de relacionarse con el mundo que se corresponden con la realidad, aunque sea una película de fantasía. Y hay mujeres que hacen daño a otras mujeres, de la misma forma que hay hombres que hacen daño a otros hombres. Creo que forma parte de la realidad, nos guste o no.

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En el guion colaboras con Nacho Vigalondo. ¿Por qué contactaste con él y cuál ha sido su aportación a la historia?
Esta estructura de desarrollo de guion es muy frecuente en Estados Unidos. Allí no llama la atención, pero aquí ocurre lo contrario, y es porque en España los directores muchas veces escriben sus propias películas y después las dirigen. O bien los guionistas se incluyen en todo el proceso, no solo en fragmentos. En ese sentido, yo decidí trabajar con personas que tuvieran más experiencia que yo y que pudieran enseñarme cosas. Yo escribí junto con Sofía Cuenca, con la que escribí también el tratamiento de Musarañas, producida por Alex de la Iglesia, un tratamiento para la historia con el que fuimos a la gente de Nostromo Pictures en Barcelona. Ellos me preguntaron cuáles serían mis guionistas ideales para este proyecto y yo les dije que, como conocía a Nacho Vigalondo desde hace siete años, era mi amigo, y era la persona que me había animado a hacer mi primer cortometraje, que fue lo que me ha regalado la carrera que tengo ahora, decidí que lo que más sentido tenía era colaborar con él narrativamente, y el accedió a desarrollar el guion junto a Brian Deleeuw.

La película aborda, como has dicho, los roles de mujer en la sociedad, pero al mismo tiempo me parece que el nudo del relato se encuentra en el tema de la lucha de clases. No sé hasta qué punto era para ti una cuestión central.
Bueno, siempre me hace ilusión cuando me hacen esa pregunta porque desde luego que trata de la lucha de clases. Hay una desaparición de la clase media en la película que hace que se acentúen esos conflictos. De nuevo no es una película política, es una película de entretenimiento puro, pero como otras películas para adolescente es reflexiva y piensa sobre el mundo que vivimos. Hay varios personajes en la película, como es el personaje de Yu, como es el personaje de Markus, incluso como el personaje del propio padre de Uma, que es un artesano, que vienen de un trasfondo menos favorecido económicamente y cada uno de ellos tiene sus argumentos sobre por qué se han sentido maltratados por los uppers, que es una clase social al estilo de Los juegos del hambre, que se pasan la vida en fiestas y haciendo grandes gastos cuando ellos no tienen ni para comer. Con lo cual sí que existen esos contrastes. El personaje de Yu dice que no quiere heredar el negocio familiar de sus tíos uppers porque sus padres forman parte de esa casta menos privilegiada y no desea avanzar pisando a los demás. De nuevo, sin ser política, se posiciona en torno a qué es lo que a cada personaje le hace feliz.

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