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«Cualquier cifra numérica que intente reflejar la realidad de la comunicación solo puede ser orientativa, y en ningún caso matemática»

Nos concede esta semana una entrevista el autor del libro Presento, luego existo (Planeta), Miguel Ángel Guisado. Guisado ha desempeñado desde 1993 cargos directivos en la empresa pública y la privada. Además, es profesor visitante de habilidades de presentación y comunicación directiva en casi una decena de escuelas de negocios y conferenciante. Fundó una empresa en 2008 para formar y asesorar a profesionales en sus presentaciones e intervenciones públicas en la que, actualmente, es asesor de Comunicación Directiva. GINÉS J. VERA

Una presentación es un acto de comunicación viva, nos dice en su libro, destinado a cambiar una parte del mundo. Más allá de lo alentador y grandilocuente, coméntenos la importancia de una buena presentación como acto comunicativo en sí, ya en el medio laboral ya fuera de este.
Un poco grandilocuente sí que suena, la verdad… aunque esa “parte del mundo” sea muy pequeña (un departamento, una empresa, un proyecto…). Más que comentarte en general acerca de la importancia de una buena presentación, me voy a ir a dos casos concretos, uno de los cuales está contado en el libro: el caso de un profesional de empresa que había propuesto en dos ocasiones un cierto proyecto para conseguir su aprobación y no lo había conseguido; cuando tuvo una tercera oportunidad, lo que hizo fue cambiar la presentación del mismo proyecto (exactamente el mismo) y, en esta ocasión, fue aprobado sin rechistar. El otro caso es el de un gerente de empresa que redujo la duración de las tediosas reuniones del consejo de administración de 4 horas hasta unos 45 minutos, sin perder en calidad de información. Hay que experimentarlo para creerlo. Eso, sin contar la enorme satisfacción personal del que realiza la presentación…

Nos indica en su libro que nueve de cada diez presentaciones son un fiasco, según el reconocido especialista en nuevas tecnologías y marketing Guy Kawasaki. Es un porcentaje altísimo, según su experiencia ¿cuáles son los factores más relevantes a los que achacar este dato?
No somos culpables de ese hecho. Es como si te examinaran del carnet de conducir sin haber hecho antes ninguna práctica, sino solo habiendo visto algunos videos de alguien conduciendo. No nos han enseñado a hacerlo y, en la mayoría de los casos, solo hemos presenciado presentaciones “siempresehahechoasí” que se convierten en nuestra única referencia. Lo bueno es que se puede arreglar muy rápido… siempre que las cúpulas directivas amplíen su perspectiva sobre la enorme potencia de las (buenas) presentaciones. Enseñar a hacerlo de manera distinta es inútil si no convences de que esa manera es mucho mejor que lo que conocen. De ahí que una de las barreras sea también la famosísima zona de confort de cada uno.

Encontramos numerosos ejemplos, citas y textos resaltados que van haciendo hincapié en aspectos relevantes, incluyendo a veces pasar a la práctica y hacer anotaciones a modo de ejercicio personal. Destaco en esa línea las ‘moralejas’ en los distintos capítulos de su libro. Háblenos de ellas.
Es difícil escribir una risa, pero permíteme que ponga un jajá de simpatía por tu pregunta. Pues, como en los cuentos que nos regalan una enseñanza envuelta en una historia, he querido resumir la filosofía de cada apartado en unas pocas líneas, que nos recuerden el porqué de las decenas de páginas anteriores, algo así como una llamada a la acción, un “fíate de mí y tírate a la piscina, que está llena y calentita”.

Nos han contado tantas cosas acerca del lenguaje no verbal y su importancia en el acto de la comunicación… Incluido un mito: el de que las palabras en si mismas solo significan el 7% de nuestra comunicación, que el resto es no verbal. Coméntenos este dislate que arrastramos desde finales de los ‘60.
Hombre, más que un dislate (que lo es, que conste), es una mala interpretación de esta investigación al sacarla de su contexto. El propio Dr. Mehrabian lleva 40 años soportando esta monserga, fruto de un exceso de simplificación de sus resultados. Me gusta decir que cualquier cifra numérica que intente reflejar la realidad de la comunicación solo puede ser orientativa, y en ningún caso matemática (¡imagínate!). Eso del 7, 38 y 55% hacía solo referencia a cuando estamos hablando de emociones y actitudes. Ponte a explicar una cuenta de resultados con mímica… Si lo consigues, sería la bomba.

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