Emili Gascó Contell, 16 · T. 652 232 227
En la tradición japonesa, las mil grullas de origami simbolizan la paz, la esperanza y la posibilidad de ver cumplido un deseo. Dice la leyenda que quien consigue plegar mil grullas recibe la bendición de los dioses y la materialización de aquello que anhela. Y de alguna forma, ese espíritu se cuela en todo lo que ocurre aquí, porque Mil Grullas es justamente eso: un viaje pausado y de disfrute consciente. Su propuesta de bocados asiáticos, de Japón a Vietnam, no está pensada para la prisa, sino para compartir, probar y dejarse llevar. La carta juega a mezclar tradición con guiños cañís: gyozas de gamba roja al curry verde, croquetas de vieira y trufa, tacos japoneses o mollete bánh mì con panceta, encurtidos y cilantro. Aquí no solo se viene a comer bien, sino a celebrar algo más sutil, como si cada plato fuese una pequeña grulla más en ese deseo que, poco a poco, va tomando forma. MADAME G





