En esta ocasión planteamos un encuentro entre dos artistas visuales de diferentes generaciones que comparten un mismo territorio: la abstracción. Queremos asomarnos a sus talleres para ser testigos de lo que bulle en su práctica diaria, dejando que sean ellos mismos quienes conduzcan el diálogo hacia sus líneas de investigación y esa búsqueda inalcanzable de la verdad a través del arte.
Jordi Teixidor es un pintor fundamental de la abstracción española. Su trayectoria, férrea y comprometida, se define por una investigación profunda sobre los límites físicos y espirituales de la pintura. Tras su paso por Nueva York en los años setenta, asimiló el expresionismo abstracto y el minimalismo de figuras como Barnett Newman, Mark Rothko o Ad Reinhardt, corrientes que resultaron determinantes en su producción artística.
Robert Ferrer i Martorell es un escultor que sitúa la luz y la investigación del espacio tridimensional en el centro de su praxis, transformando por completo la realidad física del espectador.
Su propuesta recoge y actualiza el legado de la abstracción geométrica española y latinoamericana de los años sesenta, estableciendo un diálogo directo con referentes fundamentales de la modernidad como Eusebio Sempere, Pablo Palazuelo o Jesús Rafael Soto.





