La imprenta fue una revolución cultural. La invención de la imprenta amplía los usos de la lectura privada y de la escritura pública. La rápida reproducción del libro impreso, haciendo más accesibles los textos, aseguró la propagación del escrito entre la sociedad como nunca se había visto antes. Se utiliza para lecciones docentes, para la administración, para la predicación y para el entretenimiento. La tradición clásica y cristiana estaban siendo reorientadas i reconsideradas en los siglos XV i XVI. La impresión va a agilizar la transmisión de la cultura escrita y va a configurar una nueva república de las letras universales, que va a repercutir en el trabajo intelectual, en los métodos de acceso al conocimiento y en la manera de establecer conexiones de comunicación por toda Europa. El libro impreso sirve a las nuevas disciplinas científicas pues procura el resurgimiento de los clásicos en reediciones de textos de medicina, astronomía, ciencias naturales o matemáticas, lo que significa que se abre el pensamiento al conocimiento moderno, alejándolo de la ignorancia o la superstición. Igualmente, la Iglesia entendió que debía asociar la imprenta a la misión de expandir el evangelio. Se imprimen gran número de textos religiosos: las sagradas escrituras, libros litúrgicos y libros para la oración, piadosos o de carácter místico, publicados en lengua vulgar, que disfrutaban de un amplio número de lectores, tanto clérigos como laicos.
Fecha
17 abril 2026
