La estructura tridimensional de las proteínas es una auténtica hoja de ruta para comprender cómo funcionan nuestras células, cómo surgen determinadas enfermedades y cómo se pueden diseñar nuevos fármacos. En los últimos años, una técnica ha revolucionado este campo: la crio-microscopía electrónica (crio-EM).
Gracias a esta tecnología, hoy es posible observar moléculas con una resolución casi atómica y descifrar estructuras antes inalcanzables.
La crio-EM permite estudiar complejos moleculares muy dinámicos y polímeros como los microtúbulos, piezas esenciales en la organización celular y dianas de fármacos anticancerígenos como el Taxol. También abre una ventana única al análisis de los mecanismos que activan el inicio de los genes y ponen en marcha la producción del ARN que dará lugar a las proteínas.



