En 2025 se celebra el 150º aniversario del nacimiento de uno de los principales representantes de la lírica francesa moderna, Maurice Ravel. En conmemoración de esta efeméride, Fundación Cañada Blanch junto a AOA (Asociación de Amigos de la Ópera), presenta un nuevo encuentro del ciclo Conexiones para hablar de la AMUSIA, déficit de la percepción musical a causa de una enfermedad neurológica.
El científico Salvador Martínez y el pianista Rubén Talón profundizan sobre su visión humanista y científica del maravilloso impacto que tiene la música en nuestro cerebro, en una conversación moderada por Mónica de Quesada, y nos acercan a uno de los más grandes compositores del siglo XX y máximo exponente del impresionismo musical. Además, como broche al encuentro, Rubén Talón interpretará:
GASPARD DE LA NUIT, de M. Ravel
– Ondine (8 min)
– Le gibet (8 min)
– Scarbo (9 min)
La música es una parte fundamental de la experiencia humana, pero para algunas personas, procesar o disfrutar de ella puede ser un desafío. Las personas con Amusia, no discriminan notas ni matices y, en los casos más extremos, ni siquiera sonidos de distinta tonalidad. Y no se debe a una alteración del sistema auditivo sino que procede del sistema central. Es decir, del cerebro.
El músico francés Maurice Ravel (1875-1937) presentó deterioro neurológico progresivo caracterizado por amnesia, afasia, apraxia, amusia y alexia que se inició a los 57 años, cinco antes de su muerte. Se le practicó lo que se conocía entonces como craneotomía exploratoria y falleció como consecuencia de ello. Hay múltiples publicaciones en las cuales su condición neurológica ha sido evaluada para intentar dilucidar qué enfermedad presentó. Se han considerado demencia tipo Alzheimer, enfermedad de Pick, afasia primaria progresiva, degeneración corticobasal o secuelas de trauma craneoencefálico, ya que tuvo un accidente automovilístico en 1932. Dado que no se practicó autopsia, no se ha podido confirmar el diagnóstico exacto.
Cuentan sus biógrafos que dos de sus obras finales, el Bolero y el Concierto para mano izquierda incluyen ciertos patrones característicos de (dis)capacidades del hemisferio derecho y pueden mostrar la influencia de la enfermedad en el proceso creativo.




