Entrevista: Horacio Castellanos Moya
La sirvienta y el luchador (Tusquets, 2011) es la última novela de Horacio Castellanos (Honduras 1957). Se desarrolla en El Salvador pocos meses antes del asesinato de Monseñor Romero. En esos días de horror y caos absoluto, Mª Elena empieza a servir en casa del nieto de su antiguo patrón, el cual desaparece misteriosamente. Empeñada en saber de él, busca ayuda a través de un viejo y enfermo policía al que conoció años atrás. Un libro duro en su contenido y en su estilo, que nos enfrenta sin concesiones a lo más abyecto de la naturaleza humana. Su autor ha pasado por Valencia y hemos podido hablar con él.
En sus libros parece hacer responsable a la ignorancia de muchas cosas, entre otras de la violencia…
La ignorancia es la base del mal, o el mal la base de la ignorancia. La ignorancia es la soberbia. Hay una violencia muy interiorizada y una absoluta incapacidad de ponerse en el lugar del otro… el himno de El Salvador empieza: “Hay que estar orgulloso…” ¿Cómo va a estar orgulloso alguien que no tiene qué comer, que no tiene salud, que lo tratan como un animal?
Salió de El Salvador más o menos en la época en la que se desarrolla esta novela y once años después volvió para quedarse hasta el 96. La guerra civil ya había finalizado y el proceso de democratización del país iba consolidándose, sin embargo fue en esa época cuando escribió El asco, su novela más polémica y peor digerida por la sociedad salvadoreña.
El asco refleja un fracaso general. Habíamos invertido mucho en que las cosas cambiaran y lo hizo en términos políticos, mucho, pero nosotros éramos personas de la cultura y queríamos un cambio cultural, de maneras de moverse por el mundo, pero ese cambio no se dio.
Y se volvió a ir, y desde entonces ha vivido en muchos países ¿no acaba de encontrarse a gusto en ningún sitio?
Mi desarraigo llega desde el principio. Yo nací en Honduras y a los 4 años me fui a El Salvador, ahora vivo en los EEUU y tampoco me siento muy cómodo. Vuelvo de vez en cuando a El Salvador donde ya nadie me amenaza, pero yo sigo viviendo fuera y no sé dónde acabaré…bueno, sí lo sé, donde todo el mundo, lo que no sé son los pasos intermedios.
¿Cómo llegó a publicar con Tusquets?
Yo empecé publicando en El Salvador y aquello poco a poco fue creciendo. En algún momento viene a España por unos meses, pero entonces nadie peló mis libros…
¿Nadie peló sus libros?
Pues que nadie les dio importancia, y ahí me regresé a El Salvador. Luego apareció Tusquets… tuve suerte, mucha suerte de que un editor leyera algo mío de una pequeña editorial salvadoreña y me preguntara: ¿Tienes otras cosas? Y de casualidad tenía otras cosas que antes me había rechazado todo el mundo…
Con esta son ya diez novelas, pero empezó con la poesía. ¿Volverá a escribir poesía?
Mis poemas se publicaron en una antología con otros autores más, tendría yo unos 22 años y dos meses después el ejército tomó la universidad donde estaban los únicos ejemplares, y lo quemó todo, lo prendió como papel viejo…aquí también tuve suerte… eran muy malos. ANTONIA MONTANER



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