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ENTREVISTA: BRUNO TAMARIT

Hamlet (Retrato de familia)

Hasta el domingo 17/4, 10/19 €
Teatre Rialto · Pl. de l’Ajuntament, 17

La versión del Hamlet de Shakespeare realizada por el director Ximo Flores, Hamlet (retrato de familia), no ha pasado desapercibida desde su estreno. Y lo entendemos, pues se trata de una fuerte apuesta por la contemporaneidad y la búsqueda de nuevos lenguajes escénicos; en definitiva, una adaptación con muchas novedades y sorpresas que podremos descubrir este mes en el Teatro Rialto. Su protagonista, un príncipe que posee la misma fuerza que el Hamlet clásico, siente también la misma cólera que el original en su pecho, pero esta vez bajo su camiseta de Nirvana.

La posibilidad de interpretar el papel protagonista en Hamlet, retrato de familia te surgió cuando aún estabas estudiando la carrera de arte dramático, lo que debió suponer una alegría, pero también un reto…

La verdad es que sí. Yo ya había trabajado con Ximo Flores en el Teatro Los Manantiales mientras estudiaba la carrera, pero fue en cuarto curso cuando me propuso protagonizar esta obra. Mi primera sensación fue, en cierto modo, de agobio, pues Hamlet es el personaje  por excelencia, un personaje completo y complejo. Tuve momentos de inseguridad, pero por supuesto dije que ¡sí!

A pesar de escribirse en el siglo XVI, Hamlet tiene absoluta vigencia en nuestros días, y es lo que se ha intentado acentuar en esta versión. Temas como la corrupción política, el abuso de poder o el engaño son determinantes en la obra y siguen siendo asuntos de primer orden en este momento.

Así es. Un clásico lo es porque lo que se cuenta sigue vigente hoy, y es lo que ocurre con Hamlet. El texto es del siglo XVI, por lo que el contexto histórico no es el mismo, pero siempre hay una constante: el poder, y cómo éste corroe a las personas. Esto pasaba antes y ahora también. Además, Hamlet y el resto de personajes de la obra siempre han retratado al hombre en todas sus facetas: muestran la maldad, la ira, la bondad, la venganza, el amor, el odio… La obra retrata al hombre en esencia, que es el mismo en el siglo XVI y ahora.

Pese a que el texto es el mismo, Hamlet, retrato de familia dista bastante de la representación  clásica, sobre todo por el montaje escénico y la introducción de un grupo musical gótico…

Hamlet ha sido representada en todo el mundo miles de veces, y va  a continuar, es inevitable. Es necesario entonces dar una visión diferente. Hamlet (retrato de familia) nos presenta un príncipe joven, un chaval que quiere pasárselo bien que, de repente, descubre lo que es la mezquindad. La obra retrata entonces cómo podría reaccionar este chico ante la traición de su propia familia en un contexto más actual que el de la obra original.

¿Crees que el público acepta bien estas novedades?

Creo que sí, porque la gente tiene ganas de ver cosas nuevas, de ver cómo el teatro, que existe desde hace siglos, evoluciona y adquiere nuevos lenguajes y códigos. Pero, evidentemente, siempre existirán factores culturales, de edad o educacionales que condicionan los gustos.

El juego con el espacio escénico es fundamental en esta versión. Este montaje era fácil de realizar en  el Teatro Romano de Sagunto, donde se estrenó la obra, por el amplio espacio. Pero, ¿cómo será esta adaptación en el teatro Rialto?

Cuando empezamos a ensayar la obra estaba pensada para representarse en el Teatro Romano, pues Ximo Flores quería sacarle partido al gran espacio con que contábamos allí. Para la representación en el Teatro Rialto hemos tenido que adecuarnos al espacio, aunque la propuesta escénica es la misma: existen varios espacios que el espectador puede observar a la vez mientras se desarrolla la acción en uno de ellos. También seguimos contando con el grupo Opus Nigrum, que acompaña la representación.

Ximo Flores, después de haber trabajado con los actores más jóvenes, ha asegurado que “el teatro valenciano tiene un futuro aseguradísimo”…

Creo que Valencia cuenta con muy buenos profesionales, delante y detrás de escenario, y he tenido el placer de trabajar con algunos de ellos en esta obra. El talento está asegurado, pero el futuro del teatro siempre es incierto por la falta de apoyos…A mí la incertidumbre me activa, tengo muchos objetivos, ¡pero creo que es mejor callar para no gafarlos! Lo que es seguro es que no pienso quedarme quieto.

GLORIA POZUELO

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