Plata confronta al espectador desde un lugar reflexivo y deliberadamente frío: ¿cuánto pagarías por un cuerpo si solo conocieras ciertos datos sobre sus vivencias? ¿Y si te revelaran un poco más? Una figura femenina, envuelta en una falda de grandes dimensiones, aparece como símbolo entre la fragilidad y la mercancía. La puesta en escena muestra cómo una mirada aparentemente inocente puede transformarse en un mecanismo de valoración casi maquiavélico. Through movement, la luz y la sonoridad, la obra hace visible la manera en que la sociedad convierte a las personas en objetos con precio, desvelando las capas de percepción y prejuicio que determinan aquello que consideramos valioso.
El público es invitado a participar activamente, compartiendo su mirada y su interpretación. La propuesta se concibe como un proceso abierto de investigación y reflexión crítica, con un enfoque más social que escénico, donde los juicios, la percepción y la interacción con la obra se convierten en parte integral del desarrollo de la pieza.




