HASTA EL DOMINGO 10/1
F. BANCAJA. Pl. Tetuán, 23
No encontraréis moderneces en la propuesta con la que arranca el curso la Fundación Bancaja. Andrés García Ibáñez es uno de los representantes del realismo español, junto a su gran amigo Antonio López, con el que ha colaborador en importantes proyectos escultóricos públicos y con el que aún sale a pintar al aire libre sobre caballete. Pese a ser el gran estilo de la tradición española, no ha recibido el respaldo institucional, según Ibáñez, porque, entre otras cosas, el peso de las primeras vanguardias europeas fue y sigue siendo muy fuerte. De ahí que se haya premiado más la novedad que la calidad. Pero lo del pintor almeriense es el respeto a la tradición y la reverencia a los clásicos, encarnados en Goya, Sorolla, Zuloaga y Valdés Leal, presentes en la muestra como grandes referentes. Hasta los dos mil, García Ibáñez se dedicó a géneros clásicos como el paisaje, el bodegón y el retrato, y estos son el grueso de una muestra en la que también aparece destacado Beethoven como faro creativo y vital en piezas de juventud; además de obra que reinterpreta temas mitológicos y alegóricos desde una mirada contemporánea. También tiene hueco su obra más monumental: la decoración religiosa de la cúpula y los ábsides del Santuario del Saliente, en Albox (le dedicó siete años); y unos cuadros interesantísimos en los que captura la degradación del interior de la casa de sus abuelos maternos en la misma localidad con su virtuosismo realista. S.M.







