Cinema
Sábado 6/7 de 2019   22.00
MuVIM
Valencia (Ciutat Vella)
Entrada libre

Hace ahora casi 250 años, el 4 de julio de 1776, un grupo de próceres de las colonias británicas de Norteamérica promulgó una solemne Declaración de independencia de la metrópolis inglesa. Ese documento, verdadera acta fundacional de los Estados Unidos de América, empezaba afirmando que las personas nacen iguales y poseen derechos que nadie les puede quitar: a conservar la propia vida, a la libertad y a «la búsqueda de la felicidad». A esa Declaración se la considera, y con razón, uno de los textos inaugurales de la Modernidad. De nuestra actual forma de entender y vivir la vida. Y no es casual que en él se destaque el derecho de toda persona a buscar su propia felicidad. A buscarla en esta vida y no en ninguna otra, como sugiere la vía religiosa, que entiende esta vida como un camino de sacrificio que podría coronarse con una dicha perpetua sólo después de la muerte.
Así que la del derecho a la felicidad es una idea mucho más moderna de lo que parece. Nótese, sin embargo, que aquellos hombres no hablaban del derecho a la felicidad, sino a buscarla. Y es que, como dijo Kant en 1785 —sólo nueve años después de aquella famosa Declaración—, «por desgracia, la noción de felicidad es un concepto tan impreciso que, aun cuando cada uno desea conseguirla, no es capaz de precisar con plena certeza lo que le hará realmente feliz». Entre otras cosas porque a lo largo de nuestra vida vamos cambiando la idea que nos hacemos de ella. Quizás por eso la insatisfacción sea el signo de los tiempos modernos: porque estamos legitimados a buscar la felicidad, sí, pero quizás no estemos capacitados para encontrarla. «Para ello se requeriría omnisciencia», añade Kant, es decir saber lo que nos haría feliz no sólo ahora sino también durante el resto de nuestra vida. En cualquier caso, y por mucho que no sepamos exactamente qué es o incluso aunque nunca la encontremos, parece que estamos condenados a buscarla siempre. Como los protagonistas de estas seis películas, que la persiguen con ahínco de distintas maneras. Con mayor o menor éxito.

El apartamento
(The apartment)
Billy Wilder, USA, 1960, VOSE, 125’
Intérpretes: Jack Lemmon, Shirley MacLaine, Fred MacMurray, Ray Waltson
Para «Bud» Baxter la felicidad consiste en lograr un ascenso —y el consiguiente aumento de sueldo— en la empresa de seguros de Nueva York en la que trabaja como un simple oficinista más. Y con tal de conseguirlo no duda en sacrificarlo todo. Especialmente su apartamento, estratégicamente situado en el Upper West Side, que a cambio de vagas promesas de mejora laboral siempre cede a sus numerosos jefes para que organicen con sus amantes ruidosas francachelas de las que todo el vecindario le acaba responsabilizando a él, pues le consideran un juerguista y mujeriego sin remedio a juzgar por la cantidad de mujeres que frecuentan su vivienda y el alboroto que arman. A pesar de eso, Baxter no ceja en su empeño de ser feliz en un futuro próximo, aunque el camino que ha decidido seguir para lograrlo le haga profundamente infeliz en el presente. Cosa que se hará todavía más evidente cuando conozca a una ascensorista de su empresa con la que intenta iniciar una relación sentimental.

MuVIM Ciutat Vella

Quevedo, 10
46001 Valencia