Confèrencia-Debat
Jueves 16/5 de 2019   20.00
La Llotgeta
Valencia (Ciutat Vella)
Entrada libre

Agua oxigenada

Ah, qué paz, coño. La gente ya no sabe dónde está lo bueno, todo el día aperreaos arriba y abajo, y cuando tienen un rato para descansar no se les ocurre nada mejor que apelotonarse en la playa o en el camping. En fin. ¡Que hay que saber vivir! Y ésos son los que luego dicen que pescar es aburrido. Toma ya. Pero es verdad que cualquiera no sabe estar solo. Ya decía mi padre que esto es un ejercicio de paciencia. Lo del arte de esperar. Aunque, vale, yo he tenido mucha suerte, que no todos los viejos te enseñan que con una caña, una birra y un bocata puedes pasar una mañana estupenda. Ya ves. Cómo será, que la primera birra me la dio mi padre un día que estábamos los dos de sedales mano a mano. Papá, tú sí que eras un grande.
Ojalá todo el mundo aprendiera a apreciar lo que tiene y sacarle el mejor partido. ¿Pues no somos mediterráneos? Con este sol y esos peces a la vuelta de la esquina, ¿qué más quieres? Mira qué agua. Hace unos años esto bajaba lleno de mierda pero lo han dejado tan guapo que dentro de poco por aquí van a nadar hasta truchas. Da gusto, coño.
Y sin móvil. Cómo se ha puesto la Carmen cuando he dicho que no me lo llevo, pero es que venirse con el trasto es antinatural. Por una cosa o por la otra, un par de llamaditas caen, y yo vengo aquí a desconectar. Des-co-nec-tar. Además, cuando empecé no traía móvil. ¿Y por qué no lo traía? ¡Porque no existía! ¿Y qué? ¿Pasó algo alguna vez? Y si pasa, ya sabe dónde encontrarme, hostia, que nos hacemos la picha un lío más fácil que yo qué sé. Es que… es que tiene que entender que no puedo estar siempre con los problemas y pumpum y pumpum y pumpum. Que es que llega un momento que con tal de salir de casa… si no tuviera la pesca me la inventaba, mira lo que te digo.
Esto es un remanso. La soledad es buena. Al menos de vez en cuando. A ver si se le mete en la mollera al personal, tanto ruido todo el tiempo en todas partes. La gente pía mucho que si el silencio por aquí que si la soledad por allá, que si Solo ante el peligro y la novela del colombiano ése del mostacho, y luego les dejas solos diez minutos y se suben por las paredes. Los muy mataos. Uy, que se mueve la caña. Falsa alarma, una ramita.
Ay, qué bien. Algún día me tengo que traer al crío, que ya empieza a ser mayor para pillarle el gusto al tema. Que se quede con el sitio. Me lo veo pescando dentro de veinte años aquí mismo, igualito al menda. Se lo dejo de herencia. Reconozco que con tanto cable y tubo y hierro parece raro que sea bueno para pescar pero es que precisamente por eso está solo. Y a mí qué me importan las chimeneas. Esto es como ver fútbol por la tele: te concentras en un rectangulito y de lo demás ni papa. Aquí lo que importa es el agua y el horizonte por donde viene el pescado. Y la caña, que la caña es la clave: llegas, ensartas el cebito en el anzuelo, el hilo bien tenso, los cartoncicos tapando las ruedas de la moto para que no se sobrecalienten, y a vivir. Te olvidas de todo. Ya picarán.
Qué más da cuántos, esto no es una competición, aunque el tocacojones del Mario se piense otra cosa, con la teoría ésa de que es mejor pescar entre hormigón, y que si le pirran los canales es porque el cauce es tan estrecho que los peces caen como moscas. Luego ves lo que ha pillao, y no es nada del otro mundo. A fin de cuentas, aquí todos hacemos lo mismo: tirar la caña. Si lo has hecho bien, ya está. A esperar.
Menos mal que la Carmen un poco sí me apoya, que tampoco hay que exagerar. Refunfuña con lo del móvil pero sabe que estos ratos me sientan bien. Al principio le costó, y lo entiendo, porque eso de que el maromo te desaparezca no sé cuántas horas con el rollo de estar a su bola… pero lo vio claro cuando le dije que a mí también me parecía raro que ella se tiñera el pelo con agua oxigenada y que luego, mira tú, le queda la mar de bien. Y si le queda bien y yo la veo contenta, pues ya está. Bueno, bonito y barato. Y lo del agua oxigenada se me ocurrió aquí mismo. Si es que cuando echas la caña, siempre pescas algo: un pescado, una insolación o una idea. Jajaja. Ojalá en la vida fuera igual de fácil: uno hace lo que tiene que hacer, tira la caña y pesca como es debido.
Y encima traigo de comer a casa. No mucho, pero comida es comida. A ver cómo la convenzo para que le fría uno de mis pescados al crío, que no hay manera de que se crea que estas piezas son bocatto di cardinale. Que no se fía, dice. Cómo se equivoca. ¡Que estos peces son de los nuestros, Carmen! Recios y bien nacidos. Es verdad que no estamos en el Pirineo y que a saber lo que algunas fábricas tiran al río pero estas aguas están limpias. ¡Que pasan yo qué sé cuántos controles! Y bueno, quién no traga algo de porquería. Eso te hace más fuerte. Si no, de qué iban a llegar hasta aquí. Esos bichos son pura resistencia. Sé de lo que hablo. Cuando me como uno, noto cómo su fuerza se une a la mía. Jajaja. Joder, parezco un Jedi. Jajaja. Con mi caña láser. Fiuuuummmm. Fiuuuuummm.
Ummm, qué bien. Mira, el camión del panadero. Vaya humo negro, a ver si se cambia el tubo de escape de una vez. Ahí esa caña quietecita. Muy bien. Muy bien.

Gabi Martínez

La Llotgeta Ciutat Vella

Mercat, 4
46001 Valencia