Música
Domingo 11/11 de 2018   19.30
Matisse Club
Valencia (El Cedro)
5/8€

En enero de 1799, un Beethoven ya no tan joven (se acercaba el año, para él trágico, de 1802), y ciertamente ya afamado entre la aristocracia vienesa, publicaba en la editorial Artaria (tal vez la más estrechamente ligada a otros dos colosos, Haydn y Mozart) tres sonatas per il Clavicembalo [¡todavía!] o Forte-Piano con un Violino, es decir, para piano con una parte aparentemente supletoria para el violín. ¡Cuál no sería la sorpresa, imaginamos, de más de un violinista amatore al hojear las páginas de su parte y comprobar que, lejos de ser supletoria, competía en importancia y en invención melódica con la del piano! En efecto, con estas tres sonatas Beethoven inicia un periplo que culminará solo cinco años más tarde con la sonata Kreutzer y que prepara el nacimiento de la sonata romántica.
Pero hay más: Beethoven, que viene dedicando todas sus composiciones a mecenas y protectores, hace ahora una excepción y dedica estas sonatas al Signor Antonio Salieri, primo Maestro di Cappella della Corte Imperiale di Vienna etc. etc., es decir, al malo de la película Amadeus (M. Forman, 1984), que era el compositor mejor remunerado del Imperio. Es la segunda vez; ya lo hizo en 1795, dedicando su Op. 2 a Joseph Haydn. Hay un motivo: en ambos casos, se trata de obras que abren nuevos caminos y plantean un pulso a la tradición. Beethoven, con el fuego que le caracteriza, se presenta ante su entorno como nada menos que el sucesor de Haydn y Salieri, como el justo aspirante al trono de la capital musical europea. Y el tiempo le daría la razón.

Matisse Club El Cedro

Campoamor, 60
46022 Valencia