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Música
Jueves 29/7 de 2021   22.30
Castell Papa Luna
Peñíscola (Zona + Alla…)
Entrada libre

Capella de Ministrers & Cor de la Generalitat / Santa Maria. Lírica i litúrgia medieval.

De la Edad Media se conserva un importante número de composiciones de tema escatológico. Las más llamativas, por su entronque con el pasado clásico, son los planctus, que lloran la desaparición de un personaje relevante de la sociedad civil o de la eclesiástica, salvo que se trate del planctus de María Magdalena, vinculado a los dramas litúrgicos y los cantos proféticos. Es célebre, entre otros, el lamento que entona la Virgen en el drama litúrgico del Misterio de Elche Ay, triste vida corporal. Uno de los cantos proféticos más conocidos de la Edad Media es el conocido como Canto de la Sibila. Las sibilas eran mujeres supuestamente inspiradas por los dioses, siempre vírgenes, de temperamento huraño, profetas. Se empezó a hablar de ellas en el siglo v antes de Cristo, y adquirieron pronto una gran popularidad. De todas ellas es la Sibila Eritrea la que nos anuncia el día del juicio final y la llegada de Jesucristo. El acróstico griego es traducido al latín y después a las lenguas románicas a partir del siglo xiii. Hoy en día se conservan muchas versiones del Canto de la Sibila, una de las primeras conocidas la Cantiga Madre de Deus del Rey Sabio Alfonso X.
Hacia el año 1025 el abate Oliba de Ripoll transformó una de las cuatro ermitas que albergaba el macizo de Montserrat en un monasterio dedicado a la Virgen. Regido por un prior durante sus primeros siglos de existencia, en 1409 el Papa Benedicto XIII lo elevó al rango de abadía. Componían la comunidad monástica de Montserrat doce monjes, doce ermitaños, doce presbíteros, doce monaguillos y doce «dados», gentes que se entregaban a sí mismas, junto con sus bienes, al monasterio. Siguiendo el ejemplo de Ripoll, en Montserrat funcionó siempre un scriptorium cuya producción desapareció casi toda el año 1811, después del incendio del monasterio provocado por las tropas de Napoleón Bonaparte. Afortunadamente uno de sus más preciados códices se salvó de la quema, el Llibre Vermell, así llamado por su encuadernación en terciopelo rojo que data de finales del siglo xix. Su propósito lo explica con detalle una nota redactada en latín en la cual se advierte a los peregrinos que tenían que evitar las «canciones vanas y los bailes poco honestos» durante su viaje y estancia en Montserrat. Cantar y bailar en la iglesia era una costumbre medieval muy arraigada, frente a la que reaccionaron múltiples sínodos y concilios. En los cánones del Concilio de Valladolid celebrado en 1322, por ejemplo, los obispos reunidos condenaron severamente la costumbre de llevar moros y judíos a las vigilias nocturnas celebradas en las iglesias para cantar o tocar instrumentos. En otro sínodo convocado en La Seu d’Urgell en 1364 se prohibió a los clérigos que bailaran fuera de casa, en alusión al repertorio que clérigos y diáconos cantaban y bailaban en determinadas ocasiones en el interior del templo: antífonas, responsorios, tropos, secuencias e incluso Kyries y Sanctus.
El Misterio o Fiesta de Elche, es un drama lírico de origen medieval, encuadrado en las representaciones litúrgicas que se realizaban en la Europa mediterránea medieval. Después de la prohibición de las representaciones teatrales dentro de los templos, a raíz de las resoluciones del Concilio de Trento, el Misterio se convirtió en la única excepción al conseguir un permiso especial o bula del Papa Urbano VIII en 1632. La representación está inspirada en varios textos tomados de los evangelios apócrifos, muy populares durante la Edad Media, y describe la Muerte, Asunción a los cielos y Coronación de María, la madre de Jesucristo.

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Castillo, s/n
12598 Peñíscola