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Exposicions
Del mie 31/5 al dom 15/10 de 2017
La Nau
Valencia (Ciutat Vella)
Entrada libre
La Devesa del Saler es un paisaje entrañable para la ciudadanía, un área de esparcimiento de la metrópolis de L’Horta, un conjunto de ecosistemas de enorme biodiversidad y un elemento esencial del parque natural de La Albufera. En 1962 el Ayuntamiento de Valencia promovió un plan para urbanizarla y convertirla en una marina mediterránea más, destinada al alojamiento temporal del “turismo de masas” con el que Manuel Fraga Iribarne, ministre entonces de Información y Turismo, planteaba colonizar los espacios marítimos más singulares.
El proyecto de urbanización, que firmaba el arquitecto madrileño Julio Cano Lasso y que fue impulsado por un grupo de inversores con fuertes intereses inmobiliarios y financieros entre los que estaba el Banco Urquijo, fue acogido de entrada con admiración por la sociedad valenciana. El Plan fue aprobado el 1965 por el consistorio que presidia el alcalde Adolfo Rincón de Arellano, comenzó a ejecutarse poco tiempo después y pronto se van a visualizar sus efectos destructores en el bosque y la playa del Saler.
En aquellos años finales de la década de los sesenta, algunas voces minoritarias apuntaron las críticas iniciáticas al proceso urbanizador. Fueron biólogos y ambientalistas que comprobaron los daños y la ausencia de criterios de respecto a la naturaleza en les obres en marcha en el Saler. Voces como las de los profesores Docavo, Mansanet o Gil Corell, a les que se van a sumar Félix Rodríguez de la Fuente con un programa de “Vida Salvaje” en televisión española en 1970, van a provocar una primera polémica pública y generaron en la sociedad valenciana dudas fundamentadas sobre la bondad de la urbanización de la Devesa.
Cuando en 1973 la subdirectora de Las Provincias, María Consuelo Reyna, publicó en medio tres artículos muy críticos sobre el proyecto y las obras, el diario cambió de posición y se convirtió en altavoz de una larga polémica. A principios del 1974 el Ayuntamiento de Valencia, alertado por las críticas persistentes y ya presidido por Miguel Ramón Izquierdo, un nuevo alcalde designado por el gobierno central, propuso una remodelación del plan urbanizador que, presentado en público, no cambiaba los criterios del plan original. Pero en aquellos momentos, en la sociedad civil, el movimiento ciudadano que se oponía a urbanizar la Devesa estaba configurado.
El Saler para el pueblo fue el emblema de la campaña ciudadana que en el verano del 1974 planteó con rotundidad que la urbanización era un desastre y que se debía recuperar la Devesa. Junto con las críticas ambientalistas, argumentaba que se había expropiado un bien comunal incumpliendo la Ley del 1911 de cesión a Valencia de la propiedad de La Albufera, que la ciudad perdía un pulmón verde y que como operación económica la urbanización era una calamidad para las finanzas municipales. El movimiento ciudadano fue apoyado por las asociaciones vecinales nascidas en los barrios y pueblos en el final del franquismo y por la iniciativa de profesionales diversos, sociólogos (Josep Vicent Marqués), arquitectos (Just Ramírez), docentes (Trini Simó), periodistas… Se juntaron 15.750 firmas oponiéndose a la urbanización, una cifra increíble bajo la dictadura, y se multiplicaron las alegaciones contra la remodelación que proponía el Ayuntamiento. Ocupa un lugar preminente la contra exposición, informativa y propositiva, que se organizó en junio del 1974 en el Colegio de Arquitectos con el título “El Saler: Dades per a una decisió col.lectiva”, que tuvo una repercusión ciudadana mayor que la oficial de la remodelación del plan. Y en septiembre se va convocar una concentración en el Saler reprimida per la dictadura…

La Nau Ciutat Vella

Universitat, 2
46002 Valencia