
Cómic
Una caña con Joann Sfar
Desde hace ya unos años Joann Sfar se ha convertido en uno de los referentes del comic francés, junto con otros artistas como Lewis Trondheim, David B. o Marjane Satrapi renovaron el mundo editorial gracias a sus trabajos en la editorial L'Association. Dibujante y guionista de una producción enorme, ya no se contenta con arruinar a sus seguidores a base de novedades, ahora ha decidido dar el salto al mundo del cine con un biopic nada convencional sobre uno de sus ídolos: Serge Gainsbourg.
Aprovechando que vino a valencia a presentar su película en Cinema Jove, tuve la oportunidad de pasar un rato con él para que me contara cosas de su película y sus otros trabajos. Después de un par de horas tratando de traducir al francés las preguntas que tenía preparadas, mi primera sorpresa fue cuando me dijo "¿Dónde quieres que nos sentemos?" en un castellano perfecto, gracias a su nivel de castellano, lo que iba a ser una entrevista se convirtió en una charla agradable entre artista y fan. Dejé a un lado mi libreta y me dedique simplemente a hablar con él.
Respecto a la película me interesaba saber que tal había sido el paso del comic al cine, dos lenguajes aparentemente muy distintos, comentó que lo más difícil había sido acertar con el ritmo. En un comic el ritmo lo marca el lector, uno puede detenerse en cualquier momento en una viñeta y contemplarla todo el tiempo que quiera, en una película el ritmo lo marca el director. En Gainsbourg me comentó que había tratado de rodar una película de corte clásico, con pocos planos y largos, todo lo contrario que en su adaptación al cine del Gato del Rabino, película de animación que ya está en fase de postproducción, donde hay bastantes más planos a pesar de ser media hora más corta.
También me interesaba saber cuál era la opinión de la familia de Gainsbourg respecto al proyecto. En un principio Joann Sfar quería que fuese Charlotte Gainsbourg quien interpretara a su padre, pero que tras unos días de trabajo el recuerdo Serge Gainsbourg era demasiado doloroso. Tras esto Sfar se encontró con una situación "ideal" tal y como él dijo. Debido a lo duro que les resultaba el proyecto decidieron no ver la película, a pesar de darle libertad total a la hora de contar la historia. Otra cosa que me llamó la atención fue el tono de fábula que tiene la película. Sfar "presume" de ser una de las persona mejor documentadas sobre Gainsbourg, le pregunté por qué no había rodado una biografía convencional. Para Sfar, Gainsbourg es mucho más que un cantante famoso, en la película se convierte en un personaje, donde lo más importante son sus relaciones y sus actos, a pesar de que muchos de los que aparecen en la película son invenciones del propio Sfar. Hace unos años publicó una biografía del pintor Pascin e hizo lo mismo, le dio la cara de Serge Gainsbourg y se inventó la práctica totalidad de la vida del pintor. Según Sfar la película es la segunda parte de este comic, donde lo importante no son los hechos que transcurren sino el propio personaje.
Después de hablar de la película me permití hacerle un reproche, una de las cosas que más me frustran de las sagas de Sfar es que nunca acaban, entre risas me dijo que era algo psicológico, nunca quiere abandonar un personaje, prefiere empezar nuevas historias antes que terminar alguna. De hecho la película de Gainsbourg tampoco tiene fin, no descarta continuarla. Lo que no sabe aún es si continuará con Pascin o con el propio Gainsbourg. Para un próximo proyecto incluso le ha exigido que al final del segundo volumen ponga fin, veremos si es capaz.
También hablamos un poco de música, le dije que cuando leí su primer diario titulado harmónica, me volvieron a entrar ganas de tocar. Otra vez entre risas me contó que durante meses estuvo recibiendo cartas de esposas enfadadas porque sus maridos se habían aficionado al instrumento y la convivencia era insoportable.
Al final tuve que dejarlo, aún le quedaban unas cuantas entrevistas que hacer, para mí fue una experiencia fabulosa, y encima me invitaron a la caña.





